Una democracia… ¡“vibrante”!

Democracia es una palabra clave del discurso ideológico contemporáneo, ello  a pesar, o tal vez precisamente a causa del hecho de que se le ha dedicado tan poco estudio serio. ¿Cómo puede ocurrir que en los principales y más avanzados países capitalistas una clase fuertemente minoritaria, la burguesía, gobierne por medio de formas democráticas?
La democracia, mis valedores. El pasado miércoles se celebró el Día Internacional de la Democracia. En la ceremonia correspondiente a la clase política de nuestro país, el de Los Pinos aseguró que México tiene una democracia “vibrante”, con plena división de poderes, con partidos políticos y con gobiernos sin mayoría, pero de todas formas “funcional”. Perfecto.
Y aquí lo inaudito, a mi juicio: “Si en 1910 los mexicanos hicimos una revolución bajo la bandera del sufragio efectivo, hoy el reto es la democracia efectiva”.
Sufragio efectivo ¿como el que se cumplió cabalmente en el proceso electoral del 2006? Vale la cita:
“No hay mejor manera de lograr que se acepten doctrinas extrañas y absurdas, o de defenderlas, que rodearlas de legiones de palabras oscuras, dudosas e indefinidas, que los gesticuladores toman como refugios, como guaridas de ladrones o madrigueras de zorros, de donde es difícil hacer salir a tales embusteros, y esto no por la fuerza que tienen, sino por las zarzas y espinas y la oscuridad de los matorrales en que se han refugiado. Pues como la falsedad resulta inaceptable para la mente del hombre, al absurdo no le queda más defensa que la oscuridad del lenguaje”. Democracia “vibrante”.
Pero festejos y celebraciones aparte, ¿qué significa el vocablo “democracia?” El analista estipula que en el siglo  XIX y comienzos del XX, como muestran tanto la práctica política cuanto los debates constitucionales, la opinión dominante en la burguesía era que la democracia y el capitalismo (o la propiedad privada) eran incompatibles. En los tiempos actuales, no obstante, los ideólogos burgueses han mantenido que sólo el capitalismo es compatible con la democracia. ¿Qué ha ocurrido? “Que en las relaciones entre el capitalismo y la democracia, la  república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo”.
¿Y que? ¿La tan mentada “democracia” no existía en México,  y  desde que la tomaron por su cuenta los ultraderechistas del Verbo Encarnado tenemos ya una democracia “vibrante”? Cuidado, mis valedores, con esa trampa verbal. Tener presente el axioma de Paz: Cuando una sociedad se enferma lo primero que se gangrena es el lenguaje, que toda clase de pícaros han prostituido para manipular a las masas en provecho personal y de la super-estructura de la que forman parte.
Democracia: un producto tan extensamente exportado por los Estados Unidos, que las reservas domésticas (ese “domésticas”, clon del inglés) se han agotado.
No, y las reservas de democracia “vibrante” que tenemos en  México. Pues sí, ¿pero qué es esa tan “vibrante” democracia? Los estudiosos del tema dan la respuesta: aún no hay acuerdo al respecto más allá de que es un sistema político en donde la soberanía reside en el pueblo (por más que éste  desdeña el espíritu del 39 constitucional), que persigue el interés general y rechaza moldes autoritarios y excluyentes. Igualdad ante la ley o no existe la democracia. Claro, también hay democracias sólo delegatorias, en donde las masas, en lugar de asumir,  delegan sus derechos en la  voluntad y al arbitrio de los gobernantes. (Más de esa  tan “vibrante”, mañana.)

Lucrativa e impune

México y la Justicia, mis valedores. Atónito, desalentado a la vista de casos como los de Néstor Moreno, los Larrazábal y la  Gómez del Campo de la guardería ABC, pienso en corruptos de la talla de  ese Arturo Montiel exonerado de culpas por su sobrino lejano, un tal Peña Nieto, y en Fox,  la Sahagún y los hijos, la Godillo, los Romero Deschamps, los Salinas y demás sinvergüenzas, intocables para las instancias legales. ¿Y qué es, a qué puede aspirar un país sin Justicia? Aquí, conceptos del poeta y filósofo indio. Juzguen ustedes si sus reflexiones  cuadran o no a la “justicia” de nuestro país y a quien, por trepar al gobierno, acudió a la más abyecta  injusticia:

“¿No es mala una balanza que se inclina, una plomada que se desvía, un justiciero transformado en bribón? Los funcionarios practican el mal, los jueces roban, y el que debe prender a un hombre injusto comete él mismo una injusticia. Quien debe reprimir el mal perpetra él mismo la iniquidad. El que debe aliviar provoca la herida.  El que debe erradicar la pobreza es quien la origina en la comunidad.

Arrojada de su sitio, la  Justicia  se arrastra ante ti, pero tú, que  has sido colocado en tu puesto para juzgar entre las partes y castigar al bandido, no haces más que dar apoyo al ladrón. Por eso mismo el país es como una ciudad sin gobernador, como una compañía de soldados sin jefe, como un barco sin capitán, como una manada que no tiene pastor. Tú eres como el policía que roba, el gobernador que depreda, el jefe de gobierno convertido en jefe de quienes actúan mal.

Que lo miren tus ojos: quien debe repartir justicia es un ladrón; quien debe consolar es el mismo que causa la aflicción; quien debe allanar las dificultades es el que las provoca. Con trampas, el bellaco menoscaba la Justicia.

Ladrones, bandidos, saqueadores, ¿no son malos esos funcionarios que nombraste para reprimir el mal? Un lugar de refugio contra el violento deberían ser tales justicieros, pero ellos son los que causan la violencia. Tú has sido colocado para servir de dique al desvalido, pero  agua de impetuosa corriente, eres tú quien vas a terminar por ahogarlo…

Tú te conduces a engaño y mentiras. Nosotros depositamos  en ti la confianza y tú te has convertido en un prevaricador, y los funcionarios encargados de la Justicia: una cesta de frutas basta para corromper a los jueces. Se nutren de las mentiras, por eso su corazón las dice con desenfado.

Piedad por la nación que está llena de creencias milagreras y vacía de religión.

Piedad por la nación que viste telas que no teje, come el pan que no amasa, y bebe el vino que no fluye de su propio lagar. Piedad por la nación que aclama al vanidoso como héroe y juzga al oropelesco conquistador como hombre de bien. Piedad por la nación que en el sueño desprecia el ideal, y al despertar busca la esclavitud.

Piedad por la nación que no levanta su voz sino cuando camina en un funeral, y tú se los proporcionas por miles; que sólo se enorgullece entre sus ruinas, y que no se rebela sino cuando su cuello ya está entre la cuchilla y la piedra.

Piedad por la nación cuyo jefe es un lobo, un impostor su filósofo y su arte  el de remendar y remedar. Piedad por la nación que da la bienvenida a su nuevo gobernante con toda pompa y lo despide a insultos para recibir al siguiente con todos los honores y despedirlo igual”.

Mis valedores: ¿piedad? No, Justicia. El día en que nos decidamos a pensar dejaremos de implorar piedad y a peregrinar e-xi-gien-do  Justicia. Es México. (Este país.)

¡Regresaré la seguridad a Michoacán!

Ay, Dios. Señora Cocoa: en plena campaña rumbo a la gubernatura de Michoacán se ufanó usted hace días: “Yo no tengo miedo”. Usted no, tal vez,  ¿pero Michoacán? ¿No tendrá miedo de usted? ¿Los michoacanos no estarán alarmados ante la perspectiva de que haga usted del Estado lo que su hermano a escala de país? A propósito:

Su lenguaje, señora, ¿genes, educación familiar, un exceso de exposición ante la pantalla de plasma? Porque su hermano (¡el  de la banda tricolor!) arroja frases de este jaez: “No la traigo contra los jueces, pero nosotros los agarramos, y los agarramos, y los agarramos, y ellos los sueltan, y los sueltan, y los sueltan”. No, y aquello de que “terminaré mi sexenio a tambor batiente”, florido lugar común. Usted, al unísono: “Sé que por ahí vienen unos malosos y les dicen a los resineros ‘que se pongan la del Puebla’. (¿La marca de la casa Calderón?)

Nosotros hemos hablado claro. Hemos tenido el trabajo de decirles (¿el trabajo, doña Cocoa?) que nuestro Gobierno va a ser transparente, equitativo, de orden y participación ciudadana. Si van a aceptar estas reglas, bienvenidos.

¿Y que será la gobernadora del empleo, como su hermano? ¿Y que no va a aumentar impuestos y gasolinazos, y a suprimir la tenencia vehicular, y a prometer todo lo que el otro Calderón? Semejantes mentiras, ¿también usted? Mentir sin que se le encienda el rostro, ¿genes también? ¿Herencia familiar? ¿Está usted segura de que el “Calderón Hinojosa” le va a ser propicio? ¿No ancla, lastre o grillete?

Ah, entonces su Gobierno va a ser la copia al carbón (y a  la podre, al cochambre, a la tiznadura) del de su hermano, y si tan transparente y equitativa prometer ser su campaña, ¿tuvo ya el tino de contratar a  Solá como director de la táctica (negra,  de lodo y excrementosa)? ¿A cuál de los dos adversarios políticos,  Vallejo o Aureoles,  ha elegido usted como “un peligro para Michoacán”?

Desde Los Pinos, señora, ¿ni un peso para su campaña? ¿Y el apoyo de los mega-ricos Servidje,  El Yunque de Elías Villegas, la industria del periodismo y el alto clero político que encaramó a su hermano hasta Los Pinos? Con ésos detrás es seguro que pueda usted pronunciar la frase sacramental de la familia: “Haiga sido como haiga sido” yo soy la gobernadora. Exultante.

De llegar al gobierno, ¿convertirse en la Guadalupana de los michoacanos?  Eso, al menos, insinúa su promesa de campaña: “Defenderé a los michoacanos como una madre que no permite que nadie abuse de ellos dentro de su casa”. (“¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?”)

Que el nuestro es un Estado de derecho, ¿lo sabe usted? ¿Planea, como gobernadora, tomar calles, avenidas y parques públicos de adoratorios del Verbo Encarnado? ¿Cuántos viajes a El Vaticano? ¿Suplicar a Ratzinger que visite a los michoacanos, deprimidos por usted, y los consuele y enjugue unas lágrimas que les arranca el daño colateral, apenas el 10 por ciento del total de cadáveres que produzca su “lucha” contra el narcotráfico?

Si esa no le basta, señora Cocoa,  ¿más sangre en jeringas, en cápsulas, en ampolletas?  ¿De qué beato va a gestionar que traigan a Michoacán?

Usted también, temerosa de las iras populares, ¿miles de guaruras para atreverse a dar un paso fuera del bunker? De calmantes, ¿Prozac o algo que raspe el gaznate?  ¿No teme, como mediocre,  el desván de la historia? ¿Cree que al final de su gobierno podrá permanecer en Morelia? Los logros de su sexenio, ¿del tamaño de la Estela de Luz? Seguiré de preguntón. (Vale.)

Casino Royal

Septiembre de 1988. El primer impostor en la historia moderna de México trepaba a Los Pinos. El entonces diputado Vicente Fox, dos papeletas electorales a modo de orejas de Carlos Salinas, desde el estrado invitó a los legisladores a imaginar la escena del recién electo que llegaba a su residencia, y ante Cecilia y los hijos decía estos conceptos imaginados por Fox:

– Siento miedo de no poder cumplir con la altísima responsabilidad; sí, hijos, me siento triste porque me he  visto obligado a pedir a muchos de mis amigos que aun por encima de sus principios morales me ayudaran a lograr este triunfo, y lo tuve que hacer porque pienso que México no está preparado para la democracia, que necesitamos continuidad en el mando y que tengo que responder al compromiso que mi amigo Miguel me ha transferido para conducir a este pueblo mal educado.

Revuelo, protestas, rechiflas, malestar. El C. Presidente del Colegio Electoral: “Se ruega al orador aclare los hechos que solicitó para su intervención”.

Terco, obcecado,  Fox sigue su soliloquio, que atribuye a Salinas:

– Tengo que cuidar, hijos, que por la vía democrática no llegue al poder la amenaza de la desordenada y anárquica izquierda. Ni tampoco la reacción; pero mucho menos, hijos, podemos entregar el  país a nuestros enemigos, quienes de llegar al poder, impedirían que todos mis amigos priístas sigan enriqueciéndose.

– Siento miedo porque la gente no votó por mí, y mis amigos tuvieron que llenar las urnas; miedo, porque acabo de ver que Miguel, para poder informar al pueblo, tuvo que instalar un dispositivo de seguridad que abarcó más de ocho cuadras a la redonda del Palacio Legislativo. Yo, Salinas, tengo miedo, hijos, porque la situación crítica en extremo de la economía pone en entredicho el futuro y la viabilidad de esta nación; miedo, porque el pueblo no tiene qué comer y qué vestir, ni  cómo satisfacer sus más mínimas necesidades; porque no puedo evitar cargar a mis espaldas la pesada y nefasta carga que se llama PRI. Estos momentos de reflexión, antes de enfrentar el triste destino que me espera, quiero recomendarles a ustedes que vivan una vida con verdad, que sean congruentes consigo mismos. Cómo quisiera que el Colegio Electoral pudiera no sólo abrir los paquetes electorales…

– ¡Señor diputado Fox! (El Presidente del Colegio Electoral.)

–  Sino que en apoyo a la Constitución y al derecho pudiera legitimar y aclarar ante todo el pueblo mi triunfo electoral, o que de no haber sido un proceso electoral limpio se me relevara de la obligación de tomar este trago amargo de gobernar contra la voluntad del pueblo, y sobre todo de tener que dar la cara a ustedes, mis hijos y mi esposa. Pero todo esto, claro, es un sueño.

“Y así sigue soñando Salinas. Yo pido que aunque tenga que ser el Presidente, lo legitimen haciendo siquiera un buen dictamen, de acuerdo a la Constitución, a los reglamentos y a la lógica. Muchas gracias”. (Aplausos, silbatina.)

Y ahora yo le pregunto,  señor Fox: ¿cómo interpretaría  hoy  al émulo de Salinas, que en la foto contempla devoto y como en éxtasis toda la sangre de Juan Pablo II que cabe en esa a modo de jeringa de inyectar mientras carga, indiferente, toda la sangre que pueda caber en más de 50 mil cadáveres? ¿Qué sarcasmos pudiese dedicar a Calderón? Sería un recurso mucho más facilón que ironizar sobre el robo de una presidencia porque se trata de sangre, luto, dolor, lágrimas, duelo colectivo de millones de familias masacradas junto con toda una nación. (Yo vuelvo.)

Sr. Vicente Fox, ex-presidente

Estoy mirando la foto de su sucesor en Los Pinos, el cual observa la sangre sin siquiera parpadear. Pero no, señor Fox, no se trata de la sangre derramada en un desplumadero de Hank Rhon, no de los 50 mil o más cadáveres que en apenas cuatro años y medio ha logrado acumular el de Los Pinos. No se trata de la sangre de policías, marinos o militares. Lo que su sucesor observa sin apenas arriscar la siniestra ceja  no es ni siquiera ese escuálido diez por ciento de “daño colateral”, como el funcionario de marras calificó el asesinato de criaturas, niños, mujeres, ancianos y adolescentes,  nacionales y extranjeros, ultimados a plomo, a golpes, a puñaladas, a tortura vil, y algunos, se infiere, sepultados vivos. No. Esa sangre no alcanza a conmover al de Los Pinos.

Señor Fox, ex-presidente:

Criticado en extremo fue su gobierno, en la medida que tanto esperaban de él los cándidos. Polémica fue su forma de actuar, de vestir, de expresarse. Arrobas de descrédito le acarreó su polémico matrimonio con una arribista, al igual que la actuación servil y acomodaticia de purpurados del calibre de Norberto Rivera y Onésimo Cepeda para descasarlos a ella y usted, dejando a Manuel Bribiesca con varios hijos sin madre, hijos inexistentes,  porque de la maniobra de El Vaticano la señora que habíalos parido salió de manos de los maniobreros de capa pluvial punto menos que doncellita. Qué milagros estén fuera del alcance de un pontífice pragmático-utilitarios como fue Juan Pablo II.

Esa sangre, señor Fox, fue la sangre de Juan Pablo II, encerrada en una especie de jeringa para intramusculares, la que el sucesor de usted observa estremecido  de unción, devoción, conmoción y respeto, como a la espera de algún milagrito. Señor Fox, ex–presidente:

Genio y figura. Célebre fue, y escandalosa, su participación en sesión solemne del Colegio Electoral cuando usted, iracundo y vociferando, cierta madrugada de septiembre de 1988 convirtió  el recinto legislativo en gallera, avispero y palenque, para protestar de manera iracunda y escandalosa contra el primer impostor en la historia contemporánea del país, el espurio Carlos Salinas. Se desempeñaba usted como diputado federal, y según crónicas de aquel tiempo, solicitó de Miguel Montes García,  presidente del Colegio Electoral, le concediera el uso de la palabra, y entonces:

“Para hechos, tiene la palabra el C. diputado Vicente Fox”.

Subió usted al estrado, se colocó un par de boletas electorales a modo de orejas de burro (las de Salinas), e inició tal cual  el siguiente discurso:

– Buenos  días. Yo quiero referirme a los hechos del simpático compañero (aquí el nombre) en su relación de hablar tres veces (sic) sobre el candidato Salinas (aplausos, protestas). Yo quisiera invitarlos conmigo a la residencia de este señor Salinas, a verlo ahí en su sala, sentado con su señora y con sus hijos y él les está diciendo:

– Hoy, antes de las doce seré nombrado Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Este es un gran honor y representa la más alta responsabilidad a la que puede aspirar un mexicano; ser el guía moral de 80 millones de ciudadanos, ser el coordinador y promotor del esfuerzo de todos esos mexicanos, ser el motivo de unión y solidaridad de todos los habitantes de esta patria para mantenerle soberana, libre e independiente.

Quiero aprovechar estos momentos en la intimidad de nuestro hogar para comentarles cómo me siento. Me encuentro incómodo, me siento triste  y a la vez siento miedo.

(Fox sigue mañana.)

Sicalíptica

Esta la madrugada tuve un orgasmo. La excitación me prendió desde anoche con esta frase que en la tertulia dejó ir el maestro: “El indicado para suceder al del Verbo Encarnado en Los Pinos no es Ebrard”. Su dicho ofendió al Cosilión, clasemediero.  “Ni siquiera López Obrador”. Se crispó la tía Conchis, más  Morena que la del tal. “¿Peña? Ese tiene las posibilidades que en el 2006 tuvo Madrazo”.

El Madrazo lo acusó mi primo el Jerásimo, licenciado del Revolucionario Ins. “¿Que qué?  ¿Entonces quién es el bueno, según usted?”

– Usted. Esto lo afirmo después de haberlo meditado a fondo, créame.

Vi dudar al Jerásimo, y luego enrojecer de vanidad (“ay, maestro”),  sonreír de medio lado y humillar los párpados en una actitud de falsa modestia: “Eso se lo dirá usted a todos. Me lo dice nomás por carnear…”

– Lo afirmo con seriedad y conocimiento de causa. Si existe congruencia en nuestro sistema político usted tiene tantas posibilidades de llegar a Los Pinos como López Obrador. Porque la hora ha sonado…

El que sonó fue el teléfono. Del partido. En posición de firmes, mi consanguíneo: “Sí, licenciado Madrazo. Orden del licenciado Peña Nieto. Cómo no, licenciado Madrazo. De acuerdo, licenciado Madrazo. Como Madrazo voy para allá, licenciado”.

Como Madrazo colgó. Comisión del partido: que para la unidad partidista Peña ordenaba que mi primo arreglara la leonerita de Colosio (la calle)  para el de Acatempan que por orden suya tenía que darse Madrazo con la Gordillo”. “Pero sin beso. Al menos excúseme de hacerle al Sicilia con ella”, suplicó Madrazo. Yo, en tanto los zapatazos del consanguíneo bajaban las escaleras de dos en dos:

– Caray, maestro, ¿no pecó de excesivo? ¿A Los Pinos un mediocre,  inepto y vulgar que no puede sobrevivir sin el  cacardí?

– ¿Excesivo? Unas masas que así se niegan a pensar y a lo irreflexivo se dejan encampanar no por candidatos que fuesen suyos, sino por los de la partidocracia, ¿merecen un estadista de la alzada de Juárez o Lázaro Cárdenas para que gobierne esta sociedad educada por Televisa y TVAzteca? Un De la Madrid, un Fox, un beato del Verbo Encarnado, un licenciado Jerásimo. ¿Merecemos más?

– Pero mi primo, maestro…

– ¿Su primo es violento e irreflexivo?

Que sólo cuando anda alcoholizado, tuve que reconocer.

– ¿Es impulsivo, desconfiado, de mecha corta e irrespetuoso con sus subalternos?

Que al contrario: dócil y pedigueño como todo adicto a la botella.

– ¿Su primo, escaso de neuronas, acostumbra tomar decisiones alocadas que puedan perjudicar a todo un país? ¿Se sabe de él que con el avieso propósito de manipular mentes aturdidas haya llevado a cabo gastos alucinantes en propaganda en los medios? ¿Que por su culpa se haya enlutado el país? Convénzase, mi Valedor: él es también un borracho, pero sin taras psicológicas ni complejo de ilícito.

Mis valedores: esta madrugada, soñé un sueño color de rosa, rosa mexicano. Miré a mi primo allá arriba, todo gloria y esplendor, medio pomo en el pecho y entre pecho y costillas la Tricolor. A su lado yo, que me administraba la concesión de la droga,  una Secretaría de Estado y a una secretaria a la que dejaba en estado. Con el suyo erecto, su dedo, el briagadales me apuntaba: “He aquí al orgullo de mi nepotismo”.

¿Yo, en la mera punta? ¿Yo? Vínoseme aquella excitación, la descarga hormonal me retorció el bajo vientre, alcancé el clímax sexual. ¡Guau!, el ladrido que le copié a los gringos. Pues sí, pero en eso la crudelísima realidad, porque desperté.  (Lástima.)

“Amigas y amigos”

El nuevo edificio senatorial, mis valedores, un armatoste “inteligente”, según versión de la constructora. Pues sí, pero tan defectuoso nos resultó el muy “inteligente”, y tan costoso en términos económicos, que viene a ser el nahual y la metáfora tragicómica del gobierno del Verbo Encarnado. Sigo con el catálogo de desperfectos que inicié ayer aquí mismo.

Luego de los 3 mil 246 millones que tuvimos que pagar por el “inteligente” ahora nos enteramos de las goteras de la azotea y de que la dotación de cubetas para recoger los escurrimientos resultó insuficiente. Por cuanto a la instalación eléctrica: el “inteligente” armatoste nos iba a ahorrar costos en el alumbrado, pero sus luminarias son inadecuadas y los encargados las mantienen encendidas día y noche. ¿La factura del derroche descomunal?  ¿Quién la pagó, la paga, la estará pagando? ¿Y un equipo de muebles y accesorios importados a un precio superior a los nacionales de igual calidad? Es México.

Y México es un país pobre, pero con el 51 por ciento de la población en plena pobreza todos nosotros, las masas sociales, para los 128 legisladores financiamos ¡escaleras de mármol! ¡Y mármol importado! Pero ahora resulta que son tan angostas que nadie, que no sea alguna jovencita anoréxica,  puede utilizarlas. “Inteligente” el inmueble, pero sin un mal espacio para el librero donde alguno de los senadores hubiera podido colocar sus folletos turísticos. ¿O qué? Los futuros ocupantes de tan “inteligente” edificio se quejan de que no encuentran espacio para poner los papeles. ¿A qué papeles aluden? ¿A los del cuarto excusado, tal vez? Los excusados: que uno solo tiene cada piso, donde se tienen que turnar hombres y mujeres.

Pero la Constructora GAMI, que infló varias veces el costo inicial del “inteligente” palacio de senadores, nos consuela a quienes pagamos la factura: ya sobre la marcha se irán corrigiendo, con costo extra y sobreprecio,  detallitos como el de los vidrios  “inteligentes”, que están estrellados…

Y para seguir con los detallitos: las rampas del estacionamiento, aún sin estrenar, ya están inutilizados, y los cajones vinieron a resultar insuficientes, pero aquí no hay problema: con pagar el alquiler en algún otro sitio donde estacionen sus vehículos blindados  asesores, secretarios, guaruras y socios de los negocios del senador, problema resuelto. ¿Los escasos dineros de quién o de quiénes cubrirán sobreprecio y gastos extra? A saber…

Los costos que solventamos de un edificio “inteligente”, de tamaño descomunal, para cobijar a 128 senadores y su corte de los milagros, se fueron inflando hasta hoy en un 91 por ciento más de lo programado inicialmente, erogados por un fideicomiso que ha tenido que solventar ese sobreprecio. El total, reitero, 3 mil 585 millones hasta el día de hoy. País rico el nuestro…

Tal es el nuevo edificio senatorial, “amigas y amigos”: la ruinosa metáfora del gobierno del Verbo Encarnado, donde una cáfila de mediocres ha degradado las instituciones del Estado hasta el punto de tornarlas cañerías, albañales y resumideros que ventosean nauseabundos olores, sin que los costosos aromatizantes de radio, prensa escrita y televisión, sean suficientes para disimular la hediondez y el olor a sangre,  duelo y temor colectivo que despide el “inteligente” edificio gubernamental. ¿No es el senatorial armatoste la contrahecha metáfora de un gobierno de chaparros irremediables como es este del Verbo Encarnado? Mis valedores: este es México. (Qué país.)

Crímenes de odio

La Iglesia Católica, mis valedores. Estacionada en los tiempos oscuros de una teocracia fundamentalista, se desplaza a reculones, a contracorriente del calendario. Su anacronismo a nadie debería escandalizar si no intentase imponer sus reglas en un Estado laico como es o era el nuestro hasta los gobiernos del Verbo Encarnado. Hago de lado el relato de Borges prometido ayer para referirme al  activista de los derechos de la diversidad Cristian Iván Sánchez Venancio, asesinado el pasado sábado por su preferencia sexual. El odio atizado en la cuna de la revuelta cristera, del Sinarquismo y El Yunque:

“La arquidiócesis de León, Gto, ha divulgado una directiva que prohíbe a las mujeres acudir a las iglesias con minifaldas, escotes, mallones o shorts”.

Tal mojigatería ya se había manifestado en nuestra ciudad y varias más con los espectaculares que hacía propaganda al brassiere, y ahora pronto la prohibición para que el personal femenino que labora en el gobierno municipal de Guadalajara se presentase a trabajar con pantalones, con blusa escotada, con minifalda. El escándalo que provocó semejante medida llegó a los medios de condicionamiento de masas,  y el gobierno del municipio tuvo que recular. Pero no sólo entre nosotros…

La cerrazón, el prejuicio y el odio a la diferencia sexual son también lacras de Venezuela, donde hace algunos ayeres un gobernador emitió el siguiente Decreto:

“Considerando. Que es público y notorio la presencia en nuestras ciudades de ciudadanos de conducta inmoral que se visten de mujeres y transitan por las calles; que estas personas no tienen ninguna razón de existencia legal, que nuestros ordenamientos sólo reconocen la personalidad de Hombre y Mujer; que el Gobernador, como Primera Autoridad, tiene el deber de erradicar este tipo de situaciones que atentan contra la Moral y las Buenas Costumbres.

Decreta. Se prohíbe terminantemente que cualquier persona del sexo masculino se disfrace de mujer y circule por las vías públicas. Las personas que sean sorprendidas por la autoridad pública, serán detenidos (sic), conducidos inmediatamente a la Comandancia de Policía y  encerrados hasta nueva orden del Gobernador del Estado. Si el fin de las personas detenidas es la de imitar a las personas del sexo femenino, suplantando su personalidad con ademanes y con el uso de prendas femeninas, se les impondrá una pena de tres años de prisión y serán sometidas a experticias psiquiátricas. Quienes no estén disfrazados,  pero que la autoridad perciba ademanes afeminados o amanerados, serán encerrados en prisión, como también la persona del sexo masculino que sea sorprendido con estas personas”. El Vaticano:

“Los enfermos de SIDA no deben convertirse en héroes, no lo merecen. Son seres enfermos. La homosexualidad es un verdadero  crimen. La Iglesia Católica rechaza a los homosexuales, así como el uso del condón, fuente de toda clase de prostituciones”.

Guadalajara: “En  el albergue Beata María de Jesús las misioneras del “Corazón de Cristo Resucitado maltrataban a los enfermos, porque “Las personas infectadas están recibiendo un castigo por sus pecados sexuales”.

Javier Lozano, cardenal:

– Actuar contra la naturaleza y contra la dignidad del cuerpo ofende a Dios. Los homosexuales no entrarán en el reino de los cielos.

Consecuencia de tal prédica del odio, el pasado sábado fue asesinado, “con los patrones de otros crímenes de los llamados de odio”, Cristián Iván Sánchez Venancio, activista social. Es México. (Qué país.)

Museo del horror

El segundo marido de Marta, mis valedores. Habló. Volvió a hablar. Lo hicieron hablar en reciente entrevista de prensa, y apenas abrió la boca, para abrir boca vaticinó el regreso del PRI a Los Pinos. Yo, escuchándolo, pegué el respingo y toqué madera (melamina). Luego me di a meditar. En un ejercicio de remembranzas pasé lista de quienes desde el gobierno propiciaron, y aun encabezaron, las comaladas de millonarios que, lo afirmo en su momento Portes Gil, presidente interino, produjo cada sexenio. Fue el de la remembranza un ejercicio  agridulce. Qué tiempos aquellos, los del Revolucionario Ins…

Suspiré. Agridulce la remembranza. A la mente se me vino la torva figura de aquel Díaz Hordas carnicero que hizo la plaza de las Tres Culturas un almácigo de cadáveres y un puro cuajarón de sangre derramada, sangre joven, inocente. Agridulce el recuerdo de un Echeverría matancero por vocación, que a estas horas carga en su conciencia no sólo Tlatelolco, sino el halconazo del 10 de  julio y todo un sexenio que tiznó de pólvora con su guerra sucia, guerra de baja intensidad. Agridulce fue el recuerdo de un López Portillo garañón, que antes de derrumbarse en el desván de la historia dejó los puros huesos la economía nacional. Agridulce evocación fue la que experimenté con la mafia Salinas, el capo de la cual, rapaz, se robó la media cuenta secreta, según lo acusó más tarde el primer mediocre de las cejas alacranadas, quien después de su dicho dio el reculón. “Lo acusé porque tengo demencia senil”. Porque no tengo cojones, debió aclarar.

Agridulces los tiempos del error de diciembre, con un  Zedillo milusos que nos enjaretó los 100 mil millones de nuestra moneda nacional (dólares) de un Fobaproa cuya factura estamos pagando hoy todavía. Mis valedores:

Oí la voz del ranchero de San Cristóbal, medité en su afirmación de que el Tricolor va a volver a Los Pinos, y luego del espeluzno que me provocó el lengua larga medité en los tiempos, qué tiempos, de la “pareja presidencial”. Ya escucho al renegón: “¿Qué pudieron tener de agridulces los tiempos de tales hampones?” Y yo le contesto:

“¿Se ha puesto usted a pensar en lo que las malas artes de esos tales significaron para la historia del país cuando los compare con los cuarenta, cincuenta, ochenta mil, alucinante cifra de muertos, de viudas y huérfanos, de mutilados y  desaparecidos, de familias deshechas o desplazadas, pueblos fantasmas y el  duelo descomunal, el temor colectivo y esa herida nacional que nunca habrá de cicatrizar? ¿De Díaz Hordas al zafio del Centro Fox cuál de todos ellos se podría comparar con  el que ha convertido México en ‘una vergüenza mundial’?”

Agridulce evocación  esta que me provocan la “pareja presidencial”, sus hijos, hijastros y parientes tan rapaces como ellos. Fox, Atenco, un aeropuerto nonato y la violación a los derechos humanos. Fox, una enciclomedia inservible y aquella incultura que Marta y él mentaron a la Gran Rabina Tagore y a José Luis Borgues. Y ya que aludí al escritor argentino, ¿conocen ustedes su relato Un muerto? Aquí, de memoria:

Los protagonistas: uno es  Benjamín Otárola, joven de edad,  ambicioso por naturaleza y rijoso de vocación, cuya vida pendulea de taberna en taberna, en la diestra el puñal. El otro: Azevedo Bandeira,  que capitanea cierta banda de facinerosos. En medio la impredecible, la desdeñosa mujer, cabello rojo encendido, a la que Otárola sorprende descalza y a medio vestir en la cama de Bandeira, y ahí el principio del drama. (Sigo mañana.)

¿Dinastía, nepotismo?GEE

(Los casi 2 mil de uniforme enviados a Michoacán, pregúntanse los malpensados, ¿para cuidar la seguridad pública o para auxiliar a Cocoa, la hermana del de Los Pinos, en su pretensión de gobernar Michoacán?  Y yo digo: ¿una segunda edición de la Marta de Fox? En las tierras del Tata Cárdenas comienza a alzarse la polvareda:

Morelia, Mich. El foro para la propuesta de los candidatos panistas a la gubernatura terminó a golpes entre partidarios de Marko Cortés y Luisa María Calderón Hinojosa, “Cocoa”. Un extinguidor activado provocó confusión, caos,  alarma y estampida de asistentes.

Y es que se disimulan apenas cismas y quebrantos entre panistas doctrinarios y neo-panistas que desnaturalizan la esencia del blanquiazul. Ahora mismo, con una hermana en el gobierno, el de Los Pinos intenta el segundo michoacanazo. ¿Volverán, con Cocoa, los tiempos aciagos de la Sahagún y los hijos de toda su reverenda Marta? ¿Cocoa también? ¿También ella? ¿Gobernadora primero y después Los Pinos? ¿Nada, al respecto, queremos aprender de   la historia?

Recuerdo, para advertencia de algunos, la tragicómica historia de aquella buena mujer, una “apenitas”, que de repente fue catapultada hasta el sillón de Los Pinos en calidad de “pareja presidencial” de un mandilón. Planta trepadora, Marta fue la versión femenina del Icaro de la mitología griega,  que con sus alas de cartón pegadas con cera quiso volar hasta los dominios del sol. Derretido el pegamento y desprendidas las alas, la pequeñaja criatura fue a caer por allá, en el rancho de San Cristóbal, en La Estancia, tal vez, o en el apestoso Tamarindillo adquirido, dicen los suspicaces, por medio de prestanombres. Si de repente gobernadora, ¿la Cocoatambién?

Vino el remolino y nos alevantó. A una Marta hasta entonces pequeña, la alzó desde detrás del mostrador de una farmacia veterinaria y vino a enredarla en las zancas de cierto grandulón (sólo de estatura física) al que logró deslumbrar. Ya encuevada en Los Pinos la advenediza exhibió ante los “medios” el tamaño de su ignorancia, su zafiedad, su mediocridad de logrera valida de la ocasión.  Ya estando arriba se empanzonó de cámaras y micrófonos, de candilejas, fotos y reportajes en las revistas del corazón, que satisfacían a diario su compulsión protagónica. ¿La Cocoa también?

Pues sí, pero lo del agua, al agua, lo de polvo, al polvo y todo lo que sube tiende a bajar. La más reciente de sus apariciones públicas fue en el cumpleaños de algún jerarca de la Iglesia Ortodoxa. Yo, entonces, me hacía la pregunta: ¿qué oscuras actividades la mantendrán ocupada a estas horas en su cubil provinciano? Luego de que vivió en el cogollo del poder y aspiró los humos de ese avieso copal que a su hora le quemaron  los serviles que nunca faltan y siempre salen sobrando, ¿qué habría sido de aquella corte de los milagros que le quemaban no copal, precisamente, sino  incienso, a la muy católica? ¿Qué fue de sus lambiscones y los purpurados que le despellejaron su calidad de esposa y madre y, milagros de los Onésimos, se la entregaron virgencita al mandilón? ¿Quedarán cortesanos que sigan a lisonjas alimentándole la vanidad? ¿Alguno le rogará que vuelva al pantanoso terreno de la politiquería cimarrona? “Ya ve cómo  la Cocoa también”, podrán susurrarle a estas horas. Mis valedores:

¿Recuerdan ustedes aquel rebumbio, y  el bataclán, el rataplán y el boato, la estridencia, la prepotencia, la ostentación y el brillo postizo de Marta? ¿La Cocoa también? ¿También ella? (Sigo después.)

Chaparrito, peloncito…

Maestros y alumnos, mis valedores. Me referí ayer a las exigencias que unos y otros plantearon al candidato presidencial. Aquí, feo sonsonete al hablar, las respuestas de aquel chaparrito, peloncito, tan lenguaraz como demagógico:

– Respetables maestras y queridos maestros: el triunfo que buscamos tendrá que reflejarse en una evaluación de la calidad de la educación en México. En muchas naciones se da énfasis a los medios materiales de la educación; nosotros daremos énfasis al contenido y a los educadores, a la familia y al maestro. Por eso promoveremos el orgullo de ser mexicanos, sin patrioterismo, pero con un profundo nacionalismo. Al culto a los símbolos sumaremos el de los héroes y sobre todo el del esfuerzo del pueblo mexicano para construir la gran nación de la que hoy sentimos enorme orgullo.

Educación es conciencia, es memoria, es vivir la vida; es el arma de la paz para transformar nuestro mundo con un sentido democrático y popular. Pero reitero ante ustedes: no podemos hablar de elevar la calidad de la educación si antes no le damos la calidad de vida a los maestros mexicanos; porque la pregunta que hay que hacer con claridad y con energía es: ¿cómo lograr mejor educación con los sueldos tan bajos que perciben los maestros..?

Si queremos calidad, primero vamos a elevar los sueldos y percepciones de los maestros mexicanos. No es sólo un compromiso de campaña, ése que hoy asumo ante ustedes; mañana me propongo pasar de las palabras a los hechos y, ya como Presidente, cumplirles a todos los maestros mexicanos.

Cómo pedir educación de mejor calidad, con el material didáctico tan deficiente de que disponen los maestros; cómo pedir educación de mejor calidad, cuando en muchos pizarrones ya no se puede escribir; cómo pedir educación de mejor calidad, si cuando el maestro va a solicitar un préstamo al ISSSTE lo traen a la vuelta y vuelta y no le dan respuesta. Cómo pedir educación de mejor calidad, si hay maestros que me han mostrado y enseñado el cheque de su quincena y no les alcanza para cubrir el recibo de luz. Cómo pedir educación de mejor calidad si cuando el maestro legítimamente demanda una vivienda decorosa no puede tener acceso ni siquiera a la de renta.

Tenemos que revertir la baja en los niveles de vida de los maestros mexicanos. Me propongo hacer que en los hechos se reconozca que el maestro es un profesionista y un personaje de su comunidad; por eso mismo al maestro le daremos el trato digno que merece por su importancia nacional. Vamos a hacer realidad el compromiso. Un Estado moderno y soberano, un país independiente y próspero, sólo puede sostenerse con la voluntad de un pueblo orgulloso de sus orígenes y con una clara visión de su futuro.

Vamos a la victoria en la jornada electoral para lograr elevar la calidad de la educación en México. Vamos a ganar una mejor educación; vamos a triunfar para elevar el nivel de vida de los maestros. Vamos a alcanzar el triunfo y lograr una época de bienestar para nosotros; pero, sobre todo, para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. ¡Viva México!

¡Viva!, Y el orgasmo de aplausos. ¿El demagogo lenguaraz? Uno chaparrito, peloncito, tan grandes orejas como su cinismo al culpar a Zedillo, otro que tal, de cuanta calamidad provocó su gobierno.  Salinas, sí, al que ovacionaron maestros, alumnos y la Gordillo.¿Ya que sentó sus dos reales en el sillón? Los maestros, a marchas forzadas, plantón y reniegos: ¡E-xi-gimos! Como hoy mismo al de los inexistentes  pactos secretos. (Macabrón.)

Una Gordillo y uno chaparrito

Que el pacto con la Gordillo no fue polìtico; que fue estrictamente educativo, jurò ante los mexicanos hace un par de semanas el presidente del paìs. Dìas màs tarde, bomba verbal, estallò el desmentido de la propia Gordillo:

– Claro que hubo negociación. Yo acordé con Calderòn el apoyo electoral del magisterio a cambio de puestos en el gobierno, entre ellos la Loterìa Nacional, la direcciòn del ISSSTE y las subsecretarìas del Sistema de Seguridad Nacional y de Educaciòn Bàsica de la SEP.

Ya descubierta la maniobra de la “líder moral” del magisterio con el candidato panista a la presidencia de Mèxico, el hoy presidente sale a declarar:

– El pacto que establecì con la maestra fue para consolidar la calidad educativa y no para saquear las instituciones. En ningùn momento hubo carta de impunidad ni para la maestra ni para los directores. El que meta mano a la caja se la corto”. (Vega Casillas, el de la Funciòn Pùblica, sonreía…)

Nada difícil, mis valedores, ubicar esa trampa verbal: más allá de declaraciones sesgadas, ¿hubo o no hubo un toma y daca con la Gordillo? Esa pregunta directa reclama una directa contestación. Hablar del corte de manos en andarse por las ramas.

Pero, por otra parte, en relación a  la lucha de los maestros por lograr sus muy justas reivindicaciones  laborales:

Alboroteros y levantiscos, los susodichos se exhiben ayunos de toda autocrítica para analizar sus formas de lucha y cambiar o modificar lo obsoleto porque ya haya sido neutralizado por el Poder, y  entonces crear otras tácticas con qué enfrentar el Sistema. Pero los beneméritos de la educación pública se amorcillaron y, ratoncillos de laboratorio, desde las épocas de López Mateos (para no remontarnos a tiempos aún más remotos) corren a lo desaforado en una banda sin fin,  sin salir de un mismo sitio, y lo peor: sin percatarse de semejante inutilidad. ¿Pero lo peor de lo peor? Que estèn conscientes de la situación, pero que ya le hayan tomado gusto a las formas rancias de encarar el Poder. Desesperante.

¿Es de extrañarse, entonces,  que desde hace décadas humillen la testa y permitan que una intrigante rapaz les maneje el voto en las urnas y las cuantiosísimas cuotas sindicales? ¿O se trata tal vez, como en las parejas mal avenidas,  de una relación sado-masoquista con el Poder? A propósito:

A su hora (en mala hora) les enjaretaron una apodada Alianza por la Calidad Educativa para Vivir Mejor, maniobra a la que la Gordillo y su aliado, el de Los Pinos, declaraban que “es toda una revolución educativa”. Yo, leyendo la nota de prensa, me puse a reflexionar en torno a las luchas del magisterio ¡e-xi-giendo! reivindicaciones para su gremio. Los autores de la Alianza por la Calidad etc.,  socarrones,  meneaban la testa…

Ante el candidato presidencial, los maestros del SNTE, qué perspicacia la suya: ¡Las ofertas de los candidatos presidenciales son superficiales, y poco serios sus planteamientos!

No hay diferencias notables entre maestros y alumnos al comparar las exigencias de un cierto Parlamento Infantil cuando los alumnos se dirigieron al candidato:

¡E-xi-gimos administraciones de gobierno justas y honradas, que hagan buen uso de los recursos públicos, y atención a necesidades primarias como alimentación, salud y seguridad! ¡De-man-damos una enseñanza de mejor calidad, mejor infraestructura en las escuelas, más escuelas y, desde luego, más capacitación de los maestros!  (Síndrome de Sicilia.)

Ahí fue cuando estalló el borbollón de promesas que el chaparrito soltó en chaparrón. (Sus promesas,   mañana.)

Derechos humanos en México

Los derechos del hombre están en la raíz de todos los problemas capitales de nuestro tiempo. (A. Carrillo Flores,  jurista.)
La democracia de un país se mide por el respeto a los derechos humanos. (Fco. Paoli Bolio, panista.)
Carece Calderón de liderazgo en derechos humanos.
Esto mismo  lo acaba de pregonar Amnistía Internacional, que desde el principio del sexenio lo acusó: “Es decepcionante el trabajo de Calderón. Continúan violaciones, tortura, detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza y procedimientos judiciales sin garantía. La impunidad es el componente más arraigado en los casos de abuso.
Impunidad. Cuando en Oaxaca se suscitó el problema entre el gobierno estatal y la APPO, Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, lo denunció la Comisión Nacional de los Derechos Humanos: “Ulises Ruiz atentó seriamente contra los derechos humanos de más de mil 600 personas”. ¿Y?
Pues sí, pero lástima, que a décadas de distancia lo afirmó Emilio Rabasa, jurista:
– Lo malo es que no sabemos cuáles son los derechos naturales del hombre.
Y sí, para vislumbrar detalles del tema hoy de quemante actualidad en México, de la declaración de la UNESCO en 1947 transcribo para todos ustedes, quejosos de que no se respetan sus derechos de hombres y ciudadanos:
“Tales derechos señalan lo que es natural y justo, pero exigen,  además; son las condiciones de vida sin las cuales, en cualquier fase histórica de una sociedad, los hombres no pueden dar de sí lo mejor que hay en ellos como miembros activos de la comunidad, porque se ven privados de los medios para realizarse plenamente como seres humanos”.
Mientras tanto, las declaraciones mundial e interamericana de 1948 estipulan cinco tipos  de derechos humanos. Aquí, sintetizados:
Los civiles. Bandera de lucha contra un poder injusto, atañen al respeto a la vida misma, a la libertad, a la seguridad personal y a la prohibición de los castigos crueles o degradantes, no sufrir discriminación alguna en razón de raza, color, sexo, lenguaje, origen nacional, etc., y proscribir la pena de muerte.
Derechos políticos. Parte activa de los individuos  en el gobierno y acceso en condiciones de igualdad a las dignidades públicas. La voluntad del pueblo definirá su status político y será la base de la autoridad del gobierno.
Derechos económicos. Abarcan libertad de trabajo, condiciones favorables en las labores, protección contra el desempleo, el derecho a recibir una retribución favorable que asegure al trabajador y su familia una existencia compatible con la dignidad humana y a un nivel de vida adecuado para su salud y de su familia, que incluyen los servicios sociales necesarios.
Derechos sociales: al descanso y al ocio, asistencia y cuidado especial en la maternidad y los niños, nacidos dentro o fuera del matrimonio. Todos gozarán de la misma protección social.
Derechos culturales. La educación elemental será gratuita y obligatoria. La educación superior, al igual que la de índole técnica y profesional, se pondrá al alcance Son  derechos del espíritu.
En la Declaración de Independencia de EU lo estipuló T. Jefferson: Todos los ciudadanos tienen derecho a participar en la vida cultural de la comunidad, de gozar las artes y de compartir el avance científico y sus beneficios. “Mantendremos que (…) todos los hombres son creados iguales; que están dotados por su Creador con derechos inherentes e inalienables; entre ellos la vida, la libertad y la persecución de la libertad”. Esto no incluía a negros, esclavos e “indios”. (Cínico.)

¡Ósmosis, metástasis, inducción!

Estoy mirando la foto, mis valedores, y qué clase de foto. A todo color. Primera plana. La veo, la observo, la miro hasta bizquear, hasta que se me humedecen los ojos y se me reseca la boca. Dejo de verla, y qué extraño: los ojos siguen llorando y la boca comienza a saberme a bilis. Negra. Desparramada. Yo, décadas sin vomitar una altisonancia, me sorprendo remoliendo en la mente las de toreo pulquero. Llorosos los ojos camino a mi biblioteca y regreso con este gordo de  pastas duras: Historia de México. A hojearlo. Y qué rostros en estos dibujos en blanco y negro…
El de Cuauhtémoc, enhiesto él, gesto adusto, rasgos enérgicos, rostro cortado, con sus claroscuros,  a la medida de la epopeya. Son los trazos no del “águila que cae”, como mal se interpreta, sino del “águila que desciende”. Como debe ser.
Más acá,  bigotazos y piocha bermeja, un rostro cruel, valientísimo. Casco, yelmo, cimera, reluciente armadura y espadón conquistador: un Pedro de Alvarado que a  sangre, fuego y exterminio se dispone a dar pelea a mis abuelos indígenas, los cazcanes del Cerro del Mixtón. El genocida del Templo Mayor trepa a caballo, desnuda la espada y avienta de sus labios la frase que lo retrata:
“¡Esto ha de ser así!”
Y así fue, por más que en la empresa empeñó su vida y la vino a perder. El rubio Tonatihú, dibujo en blanco y negro, mucho negro y poquísimos blancos…
Otro momento de la historia nacional: con la vera efigie de Carlos V, la sucesión de barbones de ropilla, gorguera, calzas, en la testa esa especie de boina aplastada y al viento el airón: los virreyes que van de Antonio de Mendoza a Ruiz de Apodaca y  O´Donojú, pasando por tanto virrey arzobispo, dañeros de más o menos, pero que se encenagaron la décima parte de lo que hoy día los Norbertos y Onésimos. Laus Deo.
Hidalgo, Allende, Morelos, las matronas doña Josefa y Leona Vicario (fuera Abasolo, por aquello de las dudas).  Un luminoso blanco y negro que en el tiempo mexicano se nos iba a tornar tricolor. Patético.
Acá el fachendoso que luego de proclamar la independencia de México iba a tornar el país un carnaval, él disfrazado de emperador: bizarro, patilludo,  peripuesto, garbo y altanería: Dn. Agustín I de México, y tras él, páginas de por medio (no cito, salud mental, a ese cojo que a torpezas cercenó medio país), los esforzados del tamaño, de los tamaños, de Guerrero, Victoria, Juan Alvarez, Gómez Farías, todos.
Galería de traidores y matanceros Márquez, Bustamente, Miramón. Planas centrales el indígena adusto, de poco hablar y mucha labor patriótica, que osa echársele a las barbas (rubias, blondas, perfumadas) al segundo emperador, el que temprano madrugó para trepar al Cerro de las Campanas…
Pues sí, pero lástima,  que me veo forzado a tornar a la foto de primera plana para decir a todos ustedes: del conquistador, los virreyes, los emperadores y quienes los aplastaron para que del cascarón surgiera este país, ¿hemos avanzado? ¿Cuánto hemos avanzado? Estoy mirando la foto, y válgame: ¿este señor con aspecto de burócrata de “Rezagos Varios” buscando carisma, personalidad, popularidad con el recurso de acarrear hasta Los Pinos y rodearse de esa inocente parvada de jóvenes futbolistas? ¿El temple, el carácter, la audacia y determinación de los triunfadores en algún torneo futbolero los va a chupar, por ósmosis o inducción, el estratega de los 40 mil cadáveres y otras tantas familias enlutadas? Yo, por lo pronto, sigo con los ojos húmedos y la boca reseca. Ah, México. (Mi país.)