Programa Domingo 7 – 19 Marzo 2017

Programa Domingo 7 de Radio UNAM, correspondiente al 19 de Marzo del 2017.
En este programa el maestro Mojarro habla de educación y el modelo educativo que Peña Nieto y el secretario de educación Nuño han impuesto.

Rito macabro

Un pueblo que lee asume su cultura y se enriquece con el conocimiento de la Humanidad.

Y el mexicano lee apenas un par de libros al año, y las poquísimas páginas que lee se refieren a charlatanerías de superación personal, desarrollo humano y horóscopos. Basura y superchería, y no más. Si las masas dedicaran a la buena lectura la milésima parte de la vida que descargan  frente al retrete del televisor…

¿Los 3 libros que marcaron su vida? Peña, aspirante presidencial, no acercó a nombrar ninguno, y yo afirmo que leer y escribir es mi oficio y hasta hoy ni lo escrito ni lo leído ha marcado mi vida. Al cuestionar (poner en entredicho) al aspirante presidencial del  Tricolor se debió cuestionar también al preguntón de semejante ociosidad.  Pero en fin, libros hay que divierten, otros más que deleitan o que conmueven. Algunos nos hacen pensar.    Farabeuf, por ejemplo,  novela de Salvador Elizondo. Estremecedora.

No de fácil lectura, Farabeuf se centra en una foto; y qué foto. En la tertulia de anoche el maestro, libro abierto en la mano:

–  Obsérvenla. ¿Qué les parece?

Dramática. Farabeuf detalla el tormento ritual que 5 verdugos chinos aplican a un ajusticiado, cómo lo van desollando vivo y el gesto del torturado como en éxtasis mientras el cuerpo, ya cercenadas las manos,  es serruchado a la altura de las rodillas. Estómago se precisa para examinar la foto y leer esa  descripción del tormento:

“Le hacen dos tajos horizontales sobre las tetillas y luego (…) el verdugo le arranca la piel hasta dejar al descubierto las costillas (…) Es curioso ver cuán resistente es la carne de nuestro cuerpo; es preciso ver la magnitud del esfuerzo que desarrolla el verdugo antes de poner al descubierto las costillas del hombre, para comprender cuál es exactamente la capacidad y la resistencia de la carne…”

Sobrecogedor: “El supliciado nunca grita. Los sentidos quizá se vuelven sordos a tanto dolor. (…) Comprendí que el dolor, de tan intenso, se convierte en orgasmo (…) El dignatario (…) ordena a los demás verdugos, mientras se enjuga las manos manchadas de sangre, que procedan al descuartizamiento (…) Es un hecho curioso que en toda esta escena sólo el supliciado mira hacia arriba, todos los demás, los verdugos y los curiosos miran hacia abajo.  Hay un hombre, el penúltimo hacia el extremo derecho de la fotografía que mira al frente. Su mirada está llena de terror”.

Las pupilas del supliciado se refleja un delirio misterioso y exquisito, y que parece estar absorto en un goce supremo, porque existe un punto en el que el dolor y el placer se confunden. “Se trata de un símbolo, un símbolo más apasionante que cualquiera otro (…) El rostro de este ser se vuelve luminoso, irradia una luz ajena a la fotografía”.

Rostro crispado, los espectadores observan un trabajo de los verdugos que representa el horror en su máxima expresión.

– Tal salvajismo, por fortuna, no es de aquí ni de ahora. En nuestros tiempos ya no se acostumbra desollar vivo a nadie. –don Tintoreto.

– ¿No? Aquí y ahora lo desuellan  vivo frente a nuestros ojos.

– Achis, achis, ¿a quién?  –el Síquiri-. A menos que sea en Ferrería.

– No en Ferrería sino en radio, televisión, prensa escrita. ¿O qué es ese fenómeno que está ocurriendo con  López Obrador? Tantos comentaristas y conductores   de casi todos los medios de condicionamiento de masas, ¿no se aplican por  encargo,  como hace 6 años, a desollarlo vivo? El propio torturado, ¿no parece gozar del  cotidiano despellejamiento?

(Pues…)

Mediocridad e idealismo

Un rasgo común entre un joven europeo que ataca con bombas incendiarias y el muchacho que asalta y viola en un microbús: ambos son incapaces de ponerse en el lugar de los demás. Sin  la oportunidad de leer, su imaginación y su sensibilidad quedaron muertas

(José Emilio Pacheco, escritor.)

Y perdonando la curiosidad, mis valedores: ustedes, durante los doce  meses que van del año, ¿cuántos libros leyeron? ¿Cuántos alcanzaron a leer?  ¿Cuántas horas dedicaron a la lectura? Y a ver la televisión, ¿cuántas horas? ¿A cuál de los dos ejercicios (leer, ver TV) favorece el balance? Entonces rindámonos a la evidencia: cada uno de nosotros, en cuanto humano, es  lo que su espíritu es, y su espíritu es eso que le dimos por alimento. Y entonces la conclusión: somos entes de ideales o somos mediocres. Sin vuelta de hoja. Sin más.  Sin cambio de canal, para que algunos me entiendan.

Y luego por qué somos como somos; por qué estamos como estamos; por qué nos damos gobiernos como el del Verbo Encarnado, por qué lo permitimos; por qué soportamos a semejante Tartufo (lean esa obra de Moliere)  que ha  convertido el patrio territorio en un delirante almácigo de cadáveres descuartizados; por qué nos negamos a pensar y crear esa estrategia y la táctica correspondiente que nos lleven a darnos un gobierno aliado al que obedecer como sus mandantes. ¿No está ahí, mis valedores, la explicación del por qué nos hemos atornillado en el puro reniego y la pura mega-marchita, que de pura no tiene nada semejante redrojillo histórico? Ah, este nuestro país que así exhibe tan siniestro balance entre el ejercicio de la lectura y el de las horas que dedicamos aplastados a dos nalgas frente al cinescopio, en una postura que remeda la de El Pensador de Rodin,  pero que en materia de espíritu y de intelecto es la postura que se adopta a la hora y punto del lugar excusado…

Y hablando de leer, mis valedores: ¿alguno de ustedes conoce la obra de Kafka, o lo citan  como al Quijote, Romeo y Julieta, Fuenteovejuna o la Biblia, sólo de oídas? Que esta situación es kafkiana, y que si Kafka escribiese hoy día acerca de México su literatura sería costumbrista, y tonteras de ese calibre. Los mediocres son temerarios, y  no les arredra ponerse en evidencia como ignorantes que piensan con cabeza ajena y sólo repiten opiniones y conceptos que escuchan en los diversos medios de condicionamiento de masas. Lóbrego.

Uno, mediocre e ignorante, ayuno del más elemental sentido de recato y autocrítica, es ese de triste memoria como presidente del país que hoy, tragicómica figura del esperpento y la picaresca política, sigue causando lástimas y verguenza ajena. Hablo de un Vicente Fox que a medias de su sexenio se permitía la desmesura de llenarse la boca con citas de  “José Luis Borgues”, al igual que la “señora Marta”, la “pareja presidencial”, tan zafia e ignorante como él, que convertía a Rabindranath Tagore en “La Gran Rabina Tagore”. válgame. También el autor de El proceso iba a pasar por el bochorno de la cita del palurdo de Hummer y Jaguar blanco, y aquí me parece válida la aclaración:

Desde Alvaro Obregón y Plutarco Elías Calles hasta Salinas y Ernesto Zedillo todos, en los seis años justos de su mandato –que nada tuvieron de justos la mayoría de ellos- jugaron de forma espléndida el papel del personaje de Lewis Carroll que aparece en la obra titulada Al otro lado del espejo: Aludo, por supuesto,  a Humpty- Dumpty. (Del tema hablaré mañana.)