¡Gasolina!

Así encendieron la mecha de la bomba que explotó en Tlatelolco:

¡Cristianismo sí, comunismo no! Y al pregón los fanáticos encendieron en Tlatelolco la hornaza de la matanza descomunal. Fue en septiembre cuando los reaccionarios perpetraron la manipulación de unas masas que, ánimos en llamarada, habrían de caer en la bestialidad del linchamiento en San Miguel Canoa, Puebla. El comentarista:

El régimen político silenció a la generación del 68 no sólo con represión, sino también con la imposición, a través de un sistema de medios subordinados, de un discurso de la realidad que convirtió el movimiento estudiantil en una amenaza para la patria, que debía ser aplastada.

¿Hoy no ocurre algo semejante, toda proporción guardada, ante los conflictos del Mexicano de Electricistas, los maestros de la Coordinadora y demás víctimas directas del Poder? Por cuanto al atroz linchamiento que les aplican los medios de acondicionamiento social, ¿no fue el mismo rasero el que aplicaron contra los estudiantes en el 68? Los medios, ante el movimiento estudiantil. Lo proclamaba, triunfal, El Heraldo, de memoria infeliz:

¡Manifestación Anticomunista en la Plaza México! Cerca de 12 mil ciudadanos y jóvenes se congregaron ayer para realizar un acto de desagravio a nuestros símbolos nacionales, que derivó en una exacerbada manifestación anticomunista. Gritando: ¡Vivan los granaderos! ¡Viva México! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!, comenzaron a llegar, desde las once y media de la mañana, en compactos grupos que antes habían participado en otra manifestación en la Basílica de Guadalupe. A las 12 horas, 3 mil mujeres, jóvenes y ancianos, habían extendido numerosas mantas y exhibían pancartas: ¡Comunismo en México, jamás! Cristo Rey, tú reinarás, Contra los traidores, ¡Muera la bandera rojinegra, Dios, patria, familia, libertad, Cristianismo sí, comunismo no, Apartidas comunistas fuera de México!

El organizador dirigía las porras: ¡México nunca será comunista! ¡Viva México! ¡Mexicano! ¿Estás dispuesto a defender a tu patria? Los gritos, las porras: ¡México, México!, subrayadas por el rítmico chocar de las manos de los asistentes: ¡Vivan los granaderos! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Muera Castro Ruz! Cuando ya había allí cerca de 12 mil personas, los dirigentes de la Coalición de Organizaciones para la Defensa de los Valores Nacionales dieron la orden y un grupo de muchachos salió al ruedo con un monigote hecho de cartón que representaba a los guerrilleros: gorra cuartelera, camisa y pantalón verde, luengas barbas, en las manos un libro nefando: el diario del Che.

El vocerío creció; gritos exasperantes exigían: ¡Quémenlo, quémenlo, quémenlo!, y quienes tal pedían subrayaban su exigencia con enérgicos ademanes, con el pulgar tenso, apuntando hacia la arena. Aguerrebere, desde el micrófono, estimulaba esas manifestaciones: «¡Queremos Ches muertos! ¡Mueran todos los guerrilleros apartidas!, volvió a gritar, y la multitud respondía exaltada: ¡Mueran! Alguien, en la arena, junto a un camión en el que había unas mantas con las siglas del MURO, exigía nervioso: ¡Gasolina, dónde hay gasolina!» Otros acercaron cerillos al guerrillero y, segundos después, todo allí era fuego, gritos incontenibles, casi histeria. Los presentes entonaron nuestro sagrado Himno Nacional.

Mantas, pancartas: El comunismo destruye a la familia, Comunismo en México nunca, Muera el comunismo, Dios, patria, familia y libertad. ¡Viva México! ¡Muera el comunismo! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!

Es México. (Nuestro país.)

Vientos electrizados

Así es, mis valedores: las aguas bajan turbias y aborrascadas ante la cercanía del ritual del 68, que tenemos ya a tiro de piedra. ¿O de arma de fuego oficial? Hoy día, tal como sucedió en 1968 y a resultas del 2 de julio del 2006, las masas se polarizan, se radicalizan, y un ambiente electrizado presagia tormenta, que ojalá no rebase los límites del presagio. A propósito, el Manifiesto a la Nación que dio a conocer por la rama obrero-estudiantil del movimiento, muy distinta de la democracia burguesa y la pequeña burguesía que de forma limitada actuaron con la protesta estudiantil:

Las perspectivas que se ofrecen al movimiento consisten en organizar, a niveles cada vez más elevados, la protesta y la oposición a un régimen cada vez más renuente a satisfacer las justas reivindicaciones populares. En adelante y para ser eficaz, esta organización deberá contar no sólo con los estudiantes, sino sobre todo con los sectores productivos de nuestra sociedad.

Porque en las ruinas de Tlatelolco-1968 la vertiente proletaria-estudiantil fue capaz de crear unas formas de lucha que nos redituaron avances sociales, desde sindicatos independientes hasta la edificación de vivienda popular y una efectiva unión de diversos sectores productivos. Echeverría, cuando presidente, iba a tramar el trabajo sucio que a lo subrepticio perpetraron los cooptados colaboracionistas del Comunista Mexicano, que lograrían destruirlo como también los beneficios obtenidos  del movimiento obrero-estudiantil. Es México.

Pues sí, pero hoy los aires del descontento social soplan ominosos, y las reformas impuestas por el sucesor de Calderón, potenciadas por el conflicto del Poder y la Coordinadora de Maestros,  electriza un ambiente ya encrespado de por sí por el deterioro en el nivel de vida de las mayorías. Viene entonces, pertinente, la herencia proletaria-estudiantil del 68. Si maestros y electricistas quisieran, pudieran, pensar, y apoyándose en las enseñanzas que ofrece Tlatelolco (más allá de la tarde aquella de la matanza atroz) aceptaran estudiar y aprovechar los documentos del 68 para rebasar en su movimiento la protesta multitudinaria…

«Una de las tareas básicas del movimiento estudiantil es aunarlo con el movimiento obrero en las fábricas, sindicatos y empresas, por lo que esto ha de representar en el proceso democrático del país y como estímulo para otros movimientos de carácter igualmente popular o gremial. Lo más apremiante ha de ser estudiar las formas más adecuadas para articular de manera estable la acción de los estudiantes y la de los obreros». (No a lo multitudinario, digo yo.)

«Han funcionado las brigadas políticas de cada una de las diversas escuelas o facultades, cuya misión es informar directamente a la población, por medio de volantes, publicaciones y sencillos mítines, del significado del movimiento y acontecimientos que se vayan sucediendo a lo largo del proceso, a fin de contrarrestar la campana tendenciosa en relación al propio movimiento que llevan a cabo los medios de condicionamiento de masas, la gran prensa al servicio de los diversos intereses de la burguesía en el poder.

Los comités de Fábrica o de Sindicato de ayuda al movimiento estudiantil ha sido otra de las formas de actuar de los jóvenes. Los dichos comités están constituidos por grupos de obreros de las propias factorías o agrupaciones gremiales, las cuales por medio de volantes o de forma verbal  mantienen informados del carácter y fines del movimiento al resto de los agremiados». (Sigo después.)

De buena intención

Por si de algo pudiera servirles, compañeros marchantes.

Ocurrió que transitaba yo por los rumbos de Tacubaya cuando en eso el embotellamiento. Ahí, por la avenida, la marcha de protesta: “¡Duro – duro! ¡Exiii..! ¡gimos!” Agrias voces de mujeres, niños, adultos. “¡El pueblo! ¡Unido! ¡Jamás será…!” Un lento desplazamiento por la avenida, y yo, con la urgencia de llegar y meterme al bañito. Necesidad menor. Animas. Pregunté a uno que llevaba en alto su pancarta y él, carbonoso:

– ¿Pues qué no lo está viendo? Marcha de protesta de damnificados de la Ingrid. Venimos a presionar y a llegar a sus últimas consecuencias.

Ah, iracundia magnífico de las masas. La señora del suéter magenta:

– ¡Y eche para  allá su cucaracheta, ¿no ve que esta estorbando la protesta? ¡El pueblo… unido! ¡Avancen ésos, no se me cuelguen!

Como avanzar, pura Tula que avanzaban (Tula es mi madre). Intenté recular, pero cómo, si los marchantes todas las salidas me había copado. (Y aquella urgencia.) En eso, de pronto, contra mi tímpano izquierdo, el altoparlante: “¡Damnificados, pero no vencidos! ¡No venimos a pedir! ¡Exiii! ¡gimos! ¡Protestando y avanzando por ái!

Ellos, qué lentitud; yo, qué urgencia. Tensa la voz, a ese que iba pasando: “Oiga, ¿de dónde vienen ustedes a protestar?”

El aludido, el frenón: “Pues qué no esta viendo? Damnificados del pinchurriento huracán”.

– Ay, compadre, dijo el de atrás. Qué repegón le fui a dar, que hasta se nos trabaron, o sea las pancartas. Avise si va a frenarse, digo.

– No es que me agraden sus repegones. Es que el guey este es de  Radio Universidad y puede difundirnos la bronca, ¿no, bigotón? Mire: somos paisas  en problemas, y eso que nuestras viviendas estaban sólidamente construidas con cartón y lámina acanalada de la mejor calidad. Los tormentones damnificaron no sólo al país, sino también las exigencias de los maestros de la Coordinadora, ¿No, tú, máistro  Jiotes?

– Sí pues, pero no pudieron resistir las patadas de mula de la mula avalancha de aguas broncas, o sea.

– ¿Con una marcha calculan conseguir que les atiendan su exigencia?

– Me canso de que nos la atienden, ¿pues qué no ve tamaños machetes en alto? Y  aquí el compita Rutilo ya lleva preparada su jeringa.

– Ah, drogadicto.

– ¡Jeringa para desangrarse! ¡Para escribir nuestra justa demanda con hemoglobina de sus propias venas! Y si no hay de otra aquí llevamos el último recurso. (Y se las palpaba, se las toqueteaba. Carnosas, que ni las damnificadas de la señora Alejandra Guzmán.)

– ¡Cómo! ¿Sangre de sus venas? ¿Hasta ese grado piensan llegar?

– ¡Y hasta bajarnos los calzones delante de la dependencia oficial para enseñarle nuestras intenciones. Porque el mexicano, cuando se decide…

Yo, aquella urgencia que crecía de pancarta a pancarta. ¡Mi reino por una nica! Dije: “¿No es frente al palacio de gobierno de Chilpancingo donde deben protestar? Porque aquí, en Tacubaya…”

– ¡Aquí, en Tacubaya, señor! ¡Frente al meteorológico!

–  No entiendo. ¿Contra qué, quién o quienes traen su demanda?

– Contra el propio meteorológico, señor. ¿Pues qué, acaso no se atrevió a pronosticar más tormentas en los próximos días? ¿Se le hará poco la tizna de la actuales? ¡Que el meteorológico cambie su pronóstico o se atenga a las consecuencias! ¡El plantón será permanente toda esta semana! A ver, compañeros: ¡Duro, duro!  ¡El pueblo – unido – jamáse-ráven-cido!

Mi vejiga, que se dejaba vencer. Intenté salir por la lateral. Sudaba frío, y de repente…

¡E-xi-gi-mos! Ah, México. (Mi país.)

Angel fumigador

De la plaga de cucarachas que infestó mi cocina le hablaba ayer, señor Peña, cocina pulquérrima que a la invasión de los bichos más parecía jacalón de San Lázaro, guarida de Nueva Izquierda, bunker de canacos y concanacos o cártel de los Templarios. Consciente de que es mi sino combatir cucarachas comencé con periodicazos. Como sus congéneres de dos patas, las cucas resultaron inmunes a tal medida, como también a los polvos venenosos que les espolvoreé sobre cachos de queso gruyere; las muy ladinas se comían el queso y me dejaban los polvos; más tarde les deposité los polvos sobre queso del país; las cucas, burla sangrienta,  devoraban los polvos y me dejaban el del país. Yo, al teléfono, y el fumigador:

– Se las exterminamos, claro que sí. Ora que acabar con el cucarachero le va a costar uno y la mitá del otro,  como si dijéramos. ¿Cubre los gastos?

IVAs y cargos, recargos y sobrecargos, y qué hacer, sino resignarse a impuestos y sobreimpuestos. “Tendremos que desocupar el depto. durante unos días”, advertí  a mi primo el Jerásimo, licenciado del Revolucionario Ins., que tengo de arrimado en mi depto.

Y allá vamos a casa de un mi pariente por parte de madre, que con abrazos salió a recibirnos y en 48 horas y mentando madres ya nos había corrido 6 veces. Y a Cádiz.

Inquisitivo, fui abriendo la puerta. ¡Genocidio descomunal! ¡Ni las hordas de Obama, Premio Nobel de la Paz! Un tendedero de cucas damnificadas, señor Peña, que haga de cuenta las víctimas del modelo neoliberal: fallecidas por aquí, muertas de hambre por allá, rigor mortis por dondequiera, y  aquel hedor. Fui y abrí las ventanas, y que entra a borbotones el otro hedor: smog y materias fecales suspendidas en el aire, que alborotaron los restos del tóxico mientras yo me ponía a barrer. La cocina, otra vez pulquérrima. Bien.

¿Bien? ¡Madres! Muy poco me duró el gusto, porque a la siguiente noche la primera sobreviviente del Hiroshima doméstico cruzó en tizniza  frente a mi chipocle ya enfrijolado, y detrás otra, y otra más, y docenas de ellas. “Mexicano tenía que ser ese ángel  exterminador para salirme tan pacotón». Y que me prendo al teléfono, y que miento leyes y madres, campechaneadas, y que el técnico en fumigación se apersona en el lugar de los hechos:

– ¿Y cómo se las  voy a exterminar, si el de junto se las redama para acá?

– ¡Pues que al de junto se las fumiguen!

– ¿Y no siguen  vivas las del restorán de la esquina, que es el que lo surte de cucas, y al restorán la bodega de junto, y a la bodega el sanatorio, y al sanatorio la estación policiaca, que recibe las cucas del burdelito de aquí a la vuelta, atascado con el animalero que le llega desde la sacristía de San Ramón Nonato, que nomás imagínese si hubiera nacido?

– No entiendo qué quiere decir.

– No entiende porque se hace pendejo. ¿Acaso no sabe que México entero está infestado de cucarachas?  Ciudad por ciudad, barrio por barrio, casa por…

– ¡Bueno, pues, déjeme solo con mi animalero de miércoles! (Era jueves.)

Y ya, señor Peña. Yo, infestado de cucarachas, nomás me quedé pensando: ¿podría alguno como usted exterminar el cucarachero de los cuerpos policíacos? ¿El de los poderes de la Unión, los partidos políticos, la industria del periodismo y el alto clero, el gran capital, los «sindicatos» y unas masas sociales donde el que tiene más saliva traga más pinole? ¿Usted, al que la Padierna acusa de haber rendido  una declaración patrimonial amañada,?  Suspiré, qué más. (Ah, México.)

¿Y su declaración patrimonial?

¿Y los saqueos de Fox y Bribiesca a las arcas públicas? ¿Y los de  Sahagún y Montiel, Sr. Peña? ¿Y los  Salinas, Romero Deschamps y compinches? Por si algo pudiese sugerirle aquí le envío la crónica de cierto incidente casero que me ocurrió tiempo atrás, cuando mi única, telilla del corazón, andaba bebiéndose el agua, las frutas, los aires del Istmo de Tehuantepec. Fue entonces cuando los  huéspedes repugnantes invadieron mi depto. de Cádiz y se instalaron en él. Asqueroso.

Porque ocurrió que cierta noche andando yo preparándome un par de huevines con bayos gordos  en esa cocina limpísima que dejó mi Nallieli antes de echarse a los caminos del sur –sureste-, vi que en eso, de repente, ¡tíznale!, ¿y eso? Frente a mis niñas, las de mis ojos, cruzó en tizniza, sobre la blanca tersura de mi trastero, el de la cocina, aquella a modo de cáscara de palo viejo, que en carrera de vértigo se fue a perder en alguna hendeja del tinajero. Extraño.

Mera ilusión de óptica, pensé entonces, y a los bayos agregué una raja de piquín, dos rodajas de cebolla y tres barañas de orégano del cerro, y a la boca. Bien.

Pero ándenle, que las ilusiones de óptica, con patas y barbas de este tamaño, miren, de un día para otro crecieron y multiplicáronse a lo tropical, de modo tal que en cosa de días se habían posesionado de mi cocina, qué desesperación. Chinches bichos, pensé entonces, ¿cómo darían conmigo esas cucarachas? ¿Por qué invadirían mi cocina, su Iraq particular? Medité, me puse a reflexionar, y entonces caí en la cuenta.

El inquilino recién llegado, sí, que con su equipo de sonido monumental y su monumental gusto pésimo para la música había acarreado, con  su menaje de casa, las primeras crías. Tal como el conde don Julián, agraviado porque el rey Rodrigo le violara a La Cava, abrió a los moros las puertas de España, así el vecino abrió el edificio de Cádiz a  invasión de las cucarachas. La náusea.

Y así pasaron los días, y las noches llegaron, y así ocurrió que este desdichado, al disponerme a preparar la merienda típica del mexicano bajo el modelo neoliberal, galletas de animalitos con café negro, todo era encender la luz y… ¡llévame la refregada con la estampida de cucas!

Y nada, señor Peña, que me senté así, mire, en la postura de El Pensador, meditando que tal es mi destino en el mundo, combatir cucarachas de todo tipo, alzada, peso y color. Y a delinear la táctica e iniciar la madre de todas las batallas…

Primero, como acostumbro con cucarachas políticas, periodicazos; pero no, que como con sus congéneres pri-panistas-nuevaizquierderos, con las de mi cocina fracaso total, que el cucarachero resultó inmune al cuarto poder, ya ahora el primero en México con el duopolio sobrón. Lástima.

Segunda etapa de la estrategia: polvos venenosos. En un principio se los disimulé con queso gruyere; las cucas devoraban el queso y, burla cruel, dejábanme los polvitos. Luego, cuestión de gastos, los polvos los espolvoreé con queso del país. Las cucas, mofa sangrienta, se comían los polvitos y desechaban el queso aborigen, y seguían creciendo, multiplicándose con afán y mandándose hasta la cocina.

Yo, aquel terror a la metástasis, y que zona de trabajo, habitación y cuarto de servicio los fuesen a tomar de Líbano, Iraq o Afganistán; un terror que se transformó en instinto criminal; de asesino, de genocida, de un Obama cualquiera, Premio Nobel de la Paz. Al más puro estilo del Pentágono gringo recurrí al de grueso calibre, el exterminador de plagas domésticas. (Mañana.)

Muerte viva

(Mi retablillo anual)

¡Libérame de la muerte viva! ¡Libérame de la vida en la muerte, libérame de la vida y de la muerte!.

Y otro día amaneció esta ciudad. Fue un día como hoy, pero de hace 28 años, cuando esta nuestra casa común amaneció a ser lo que desde entonces ha sido: la herida que no cesa, y el llanto y el duelo colectivo por la tragedia descomunal. Que la memoria histórica permanezca. La memoria de los caídos. De todos ellos.

Hoy se me viene a la mente Agadir, la ciudad de Marruecos a la que un sacudimiento telúrico arrancó desde sus cimientos porque hace décadas fue remeci­da por un sismo mortal de necesidad. El México nuestro sobrevivió en­tero, más entero que antes, que la sobrevi­vencia es su signo. Mientras el mundo per­manezca no acabarán la fama y la gloria de México-Tenochtitlan.          Agadir fue destruida, pero esta nuestra ciudad se irguió, su­turó sus mataduras y siguió su destino: al­tiva, inmutable, eterna. Es México, la capital. Mis valedores:

Hoy, como año con año, evoco la trage­dia de Agadir, que sobrevive en el testimonio del poeta Arthur Lundkvist, quien logró salvar la vida en el drama sís­mico que arrancó del mapa aquella ciudad. Días después, ya vuelto a Suecia, su tierra, so­bre la experiencia traumática del fallecimiento de Agadir creó un extenso poema, vivido, lírico y visceral, “para cum­plir un deber para conmigo y con los de­más, tanto para con los supervivientes co­mo con sus muertos”.  Hoy, con fragmentos del citado, me propongo recordar, honrar, testi­moniar mi homenaje a tantos que sucum­bieron bajo las furias del sismo que aca­lambró los entresijos de nuestra ciudad capital. Por cuanto a Agadir, la desventurada, aquí diversos fragmentos del poema, que invito a pronunciar. En silencio.

El cielo era de un azul duro, de éter y acero, – el sol era un horno abierto y el día una piedra blan­ca laminada por lenguas violeta, -las nubes llegaron como hu­mo de carbón. – De repente el suelo se sacudió, profundos estremecimientos recorrieron la tierra – los perros contestaron de todas partes con au­llidos prolongados, y un lamento sordo sur­gió de las gentes.

Me oí gritar en sueños (nunca podré saber qué grité) – mientras el terremo­to crecía, irresistible – y las sacudi­das se hacían más fuertes, más violentas, parecían venir de todas partes al mismo tiempo. Una revolución surgía de las entrañas de la tierra,  – un trueno de las pro­fundidades, abrumador y pesado, -un estallido de paredes, un agrietamiento, un desmoronamiento…

¡Libérame de la muerte viva! – Más insoportable que la locura es esta tum­ba en las tinieblas, – las piedras me cu­bren y me rodean, -no hay aire suficiente ni para que respi­re una rosa; – ¡asfíxiame de una vez, como unas manos estranguladoras! – ¡Ahógame, aplástame con un bloque de piedra! – Todo menos esta tortura en el ara del sacrificio. -¡Arranca ya el corazón de la víctima, cla­va el cuchillo de piedra!

Agadir, nunca más, – Agadir, para siem­pre en nosotros, ciudad de la vida y de la muerte, vida y muerte unidas, – Agadir, hundido ya en el pasa­do, espejismo eterno ante nosotros, – Agadir, preparación, advertencia – de lo que quizá nos espera: la gran aniquilación, – el mundo en ruinas, la tierra desolada, sólo el humo de la muerte desvaneciéndose en el espacio, nunca más, – para siempre – Agadir”.

Hoy todos ellos, o aún mejor: todos ustedes, los caídos del Jueves Negro en la ciudad capital,  presencia en la memoria colectiva. Ustedes todos.  (A su memoria.)

Patishtán y justicia basura

Así titula Hermann Bellinghausen su artículo editorial del pasado lunes en La Jornada, donde alude al caso del maestro Alberto Patishtán, encarcelado en alguna prisión chiapaneca bajo acusación de un crimen del que presuntamente es inocente, y que ya ha levantado voces en España y otras naciones en demanda de su pronta libertad. Justicia basura.

Pero basura cara, mis valedores. Los ingresos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación han sido hasta hoy de 714 mil 576 pesos mensuales, pero ahora se aumentan en 30 mil  y se les agrega una compensación garantizada, prima vacacional, aguinaldo (24 mil 211 de aumento) y otros tantos por seguro de separación individualizado y 14 mil 286 como «estímulo» por antiguedad. Así cobra la justicia basura de nuestro país. Es México.

La justicia no es, en ningún modo, obra de la ley. (P.J. Proudhon).

Semejante valor es la suprema aspiración del humano, la máxima virtud de toda comunidad, su elemento vitad, que es decir su sangre, su savia, su oxígeno. Cuando en esa comunidad existe la justicia las masas sociales coexisten ordenas y son, por lo mismo, justas, armónicas y  equilibradas. Cuando los miembros de esa comunidad perciben que esa justicia  existe son capaces de la epopeya. La larga marcha de Mao, el corte de caña y la campaña alfabetizadora en Cuba, y en México la expropiación petrolera, con la gente poniendo en manos de don Lázaro las joyas de la familia. Cuando percibe que no existe la justicia, esa comunidad se agosta, se erosiona, se resquebraja y termina en cínica tal como ocurre el día de hoy. Sin más. Mírenlo ustedes en derredor.

Yo, declaro, que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte. (Platón).

Tan escasa resulta entre los humanos, y tan apreciada, que la imaginación le ha ideado mundos ideales, utopías imaginadas en razón directa de nuestra imperfección como entes humanos. Semejante aspiración es un hecho fehaciente en tales mundos imaginarios, donde existe una justicia perfecta:  El Edén, La Antártida y La República,  La Edad de oro, la Ciudad del Sol, La ciudad de Dios, La Utopía, El Falansterio y el socialismo ideal. Lástima que no sea verdad tanta belleza…

(De la justicia los mexicanos muy poco sabemos, pero con la injusticia sí estamos familiarizados, que de ella existen entre nosotros al menos un par de testigos: la víctima y el victimario.)

Hay en la vida una justicia inmanente, que se cumple con lentitud, pero sin fallar; en ella dejo toda mi esperanza. (Rilke).

Sin  justicia la comunidad habita en el miedo y el rencor, carente de un mañana que le dé confianza, seguridad, certidumbre. ¿Y siendo así qué no ocurre, qué no puede ocurrir en una sociedad como la nuestra, que de forma simultánea padece una falta total de justicia, una nota roja que crispa los noticiarios y proyecta en la comunidad un miedo y una zozobra generalizadas,  y el flagelo de la más desaforada corrupción lucrativa e impune? Porque cuando carece de justicia y sobrevive en la inseguridad y la incertidumbre esa comunidad ha perdido la fe en sus valores establecidos y en las instituciones del Estado. Tal es el retrato hablado (escrito) de México, nuestro país.

Hacer depender la justicia de las convenciones humanas, es destruir toda moral». (Cicerón)

Y como la injusticia y la desigualdad son elementos presentes en el ente humano desde su nacimiento hasta que deja de ser, mis valedores: ¿más justicia basura para el maestro Alberto Patishtán? Ah, México.      (Este país.)

Dinastía de chaparros

A quien(es) corresponda:

El legendario comunero potosino Pedro Jasso, 91 años de edad, marcha una vez más rumbo al Distrito Federal.

Paradigmática se tornó la marcha-plantón de don Pedro Jasso hace  algunos ayeres, ¿la recuerdan ustedes? ¿Se acuerdan de aquellos plantones épicos que mantenía el potosino para ¡e-xi-gir! justicia de las autoridades correspondientes con la devolución de unos terrenos que atrabiliarios rancheros de la región le habían arrebatado en alguna ranchería de San LuisPotosí? A propósito:

Por exigencias de justicia, repito,  don Pedro se desplazó ¡a lomos de burro! desde San Luis Potosí hasta esta ciudad capital.  Sus plantones en el corazón del  zócalo causaron expectación, y lo más llamativo: que el comunero se hacía acompañar del Chaparro. No, no uno de los 118 millones de chaparros que sobrevivimos en este país, sino un burro con ese nombre: el Chaparro. ¿Resultado de la gestión de don Pedro Jasso,  que en plantón resistió en el corazón del zócalo capitalino  a lo largo de meses, de años, soportando a pie firme y a veces pandeándose  lluvias, calores, neblinas y fotografías de morbosos turistas? De justicia, don Pedro nada consiguió,  pero sí la muerte del muy pollino Chaparro que, tal vez columbrando la inutilidad de la táctica impuesta por el comunero, no pudo sobrevivir al enésimo plantón. Muerte heroica como había sido su vida.  Ya el Chaparro descansa en su paz.

Lástima de años de plantón,  sí,  y lástima de su muerte, pero como ese fruto dulcísimo de la justicia no se lograba, ni la autocrítica funcionó en el protestante don Pedro, los plantones siguieron una y otra vez, meses y años hasta que al Chaparro primitivo lo relevó el Chaparro junior, y más tarde el nieto de el Chaparro original. Muchas marchas-plantón, sí, ¿pero la justicia? De justicia, ni sus luces,  y al paso del tiempo, de don Pedro Jasso y dinastía de chaparros nada se volvió a saber. Y así hasta el día de hoy. De la nada habían salido y a la nada volvieron a dar. Vidas inútiles.

Pero no, mis valedores, que Jasso y chaparros una buena herencia legaron para quien quiera entender; para quien logre el ejercicio, tan dificultoso, de  pensar,  y en un sano ejercicio de autocrítica logre aplicar  para sí la  moraleja adjunta.

¿Esos compañeros que a su hora realizaron su propia marcha-plantón ya lograrían entender? ¿Lograrían escarmentar en burro ajeno? ¿Lograrían entender que la marcha-mitin-plantón es solamente un medio de dar a conocer nuestro problema, y que de ahí hay que pasar a la siguiente etapa en las  formas de lucha contra el adversario histórico? ¿Atenderían las lecciones que imparten la historia, la realidad objetiva y la experiencia propia sobre la táctica de una marcha-mitin-plantón que es necesaria, pero insuficiente; que siendo un medio no hay que convertirla en un fin, porque entonces exhibe sus inutilidad? ¿Y así persistimos en los movimientos multitudinarios? ¿Y así intentamos salir del laberinto de Creta donde nos encerró un Sistema de poder al que tomamos por aliado nuestro hasta el grado de amorcillarnos en la exigencia de que el Minotauro abandone su naturaleza carnívora y por amor a nosotros se torne vegetariano?

Aquí, destinada a quien(es) corresponda, la noticia que apareció un día cualquiera en este país: “Integrantes de organizaciones campesinas (u obreras, de maestros o estudiantiles) se manifiestan frente a la Secretaría correspondiente exigiendo justicia”.

Mis valedores:  todo esto es México. (Nuestro país.)

¿Dónde está México?

             Una sola chispa de lava encenderá ese país y llenará de almas el temerario zócalo. Y cuando ese día llegue América empezará a ser libre.

Aquí finaliza, mis valedores, el documento con que la voz cubana de  Celia Hart irrumpe en las fiestas patrias del que nombra “México inmutable y eterno”, para repasar vínculos históricos que, más allá de gobiernos proyankis,  mantienen a México y Cuba amarrados con nudo gordiano. “Con ñudo ciego”, como allá decimos. Celia:

– La revolución mundial le debe a México su propia supervivencia. La consecuencia inigualable de Don Lázaro Cárdenas no sólo recuperó la vergüenza que parecía se perdía en el país, sino que le abrió las puertas a León Trotsky cuando nadie tuvo el valor de hacerlo. En México se escribieron varios de los libros más importantes del mejor leninista, y desde allí se empezaron los intentos de retomar la Internacional. Allí yace el gran revolucionario ruso.

Ahora, ¿dónde está ese México libre y pasional que nos envuelve con su incontenible espíritu de combate?  Está en el alma de mestizos. Desde siempre, los del Norte estuvieron confundidos con el gigante México que elevará su vuelo para la resurrección de América. Como cubana revolucionaria junto hoy las manos recordando la bandera del águila vencedora y agradezco a ese pueblo por contener al mejor amigo de José Martí. México dio espacio para la brillante carrera política de nuestro Julio Antonio Mella, que se integró a ese país con fervor total y donde escribió sus más hermosos trabajos. Fue en México donde este baluarte del comunismo internacional dijo: Muero por la revolución.

México recibió a Fidel cuando tenía que preparar la guerra necesaria, la última de ellas. Un mexicano bondadoso le vendió el yate Granma, creo que no cobra todavía su dinero a no ser los millones de besos de mis compatriotas. El yate Granma sólo podía salir de México. (Yo, además, en México he amado como no creo que lo vuelva a hacer…)
Los sucesos recientes, las marchas multitudinarias me hacen olvidar el dolor de las actitudes del ese que por horror a la corrupción de sus partidos sentó el pueblo mexicano en la silla presidencial. Parece que poco a poco ese pueblo, que es mi pueblo, comienza a exigir altura a sus gobernantes. (Y por ahí anda quien fue su alcalde que aún hoy puede convertirse en un verdadero líder de América. Su valentía, su compromiso y decoro decidirán si, finalmente, merece o no merece participar con México en su porvenir.)

Los últimos incidentes con Cuba fueron protagonizados por cualquier otro, pero nunca por auténticos mexicanos. Los de Los Pinos  (Fox, Calderón) nunca serán mexicanos. México no toleró ser colonia, no toleró emperadores europeos, no toleró dictadores. De igual manera México no tolerará el raquitismo gubernamental. ¡Esperen que los volcanes hablen!

Pero México se renovará. No podrán vencer a sus mujeres hermosas, su música, su poesía donde parece que el machismo se sostiene por hombres de verdad, tan hombres que se quiebran ante una palabra de amor. Los murales de Diego donde parece que vuelve a nacer el mundo con esa inmensidad y la frágil Frida de pasión inconfundible. Esa leyenda de México no nos la van a robar. Pero para eso necesitamos gritar más, gritar el 15, el 16 el 17 de septiembre y todos los días del año. El grito del padre Hidalgo fue nuestro grito.

¡Viva la independencia revolucionaria de este querido México lindo que todos los americanos estamos necesitando!

México, Cuba, país uno y múltiple. (Sin más.)

Del México mestizo

Programo para fecha posterior la crónica de la invasión que contra nuestro país perpetró el gringo en el XIX, que el 16 de septiembre de 1847 iba a rematar con la bandera invasora ondeando en el zócalo capitalino. Hoy, la voz cubana que alude al México nuestro, a lo que queda de él.

José Martí amaba a México, su segunda patria, la de Zapata, Villa, Juárez y Cárdenas. Hoy,  ¿dónde está ese México libre y pasional que nos envuelve con su incontenible espíritu de combate? No en Los Pinos. En el alma de mestizos.

Muy cierta, a mi juicio,  la expresión de Celia Hart, escritora cubana que con nosotros celebra las que la voz oficial ha dado en llamar fiestas patrias. “Porque México es un país de revolución. Pertenece a la élite de pueblos revolucionarios. Con Francia, Haití, Cuba, EU y otros pocos más. El actual gobierno mexicano (Fox, Calderón) le está extirpando el aire con un servilismo a los yankees que ofende los recuerdos sagrados de Don Benito y Don Lázaro«.

El documento fue publicado por Celia Hart un 16 de septiembre de hace años allá en La Habana, donde los cubanos festejan nuestras fiestas patrias. La escritora aludió al festejo y, lastimada por la política internacional de los gobiernos de Fox y el sucesor, que zarandearon la tradición diplomática del país y la roqueña  hermandad de nuestros dos pueblos, alzó su voz  para manifestar su amor a México y su rencor por los panistas que lograron encaramarse en Los Pinos:

– En México el color es protagonista de todo, de las comidas, de los vestidos, del lenguaje musical. Si existe un país autóctono que logró mantener sus tradiciones, donde los hombres guardan todavía aquellos recuerdos en la piel de cuando eran felices, ese es México. Taciturno e inmenso como sus volcanes, México está a punto de estallar. Empezó desde el inicio a dar batalla en la misma conquista. Al llegar Cortés se encontró una cuidad luz que no tenía nada que envidiarle a las bellas ciudades europeas ni el valor de sus hombres a los soldados españoles.

El Grito de Dolores le confirió la mayoría de edad a ese pueblo nuevo que no necesitó ayuda de nadie para liberarse de una monarquía estúpida y sórdida y que sólo procuró del valor de sus hombres y del amor de sus mujeres. La historia de México es imprescindible para entender al mundo. Coexisten sin detrimento las antiquísimas costumbres y el modernismo más audaz. El que haya visitado esa cuidad misteriosa una sola vez la sigue necesitando para siempre.

Tengo la premonición de que cuando México despierte vamos a despertar todos. México es la frontera de Nuestra América con los EU, frontera que el gobierno norteamericano establece con una rudeza inconcebible. Por el solo hecho de robar más de la mitad de su territorio deberían los EU ser más tolerantes con la nación que levanta con sus manos y su sudor el País del Norte.

¡José Martí no se cansó de adorarlo! En una crónica sobre ese país decía entre frases gloriosas y sentidas que “ya los mexicanos sabían amar cuando los europeos se desplomaban en las guerras” y que “ya hablaban de la Vía Láctea como del camino al espíritu”.

¿Qué civilización heredó México, cuando ya tenía el brío necesario para declararse libre? ¡Más ha hecho México en subir donde está, que los EU en mantenerse decayendo, de donde vinieron!”

Hidalgo, Don Benito, Madero, Zapata, Villa, los cadetes de Chapultepec, Don Lázaro, los invencibles estudiantes del 68 y tantos y tantos más, comiencen a gritar desde sus siglos y sus tumbas. América gritará junto a ellos.

(Mañana.)

Perros de guerra

La invasión de marines gringos a nuestro país, mis valedores. Aquí mismo, hace un año, les recordé la expresión dolorida del historiador B. Delorme:  ¿Habrá tarea más dolorosa que consignar los episodios de traiciones, indignidades y derrotas que oscurecen la historia del país?

Y si se trata de lamentar tragedias descomunales:  el pasado miércoles mexicanos sumisos ante los medios de acondicionamiento social conmemoraron  la tragedia de las Torres Gemelas de Nueva York; se dolieron una vez más, como año con año, a la nostalgia de la tragedia ocurrida en el Imperio del Norte que conmovió al mundo aquel 11  de septiembre del 2001. Violencia inaudita del terrorismo internacional, según aleccionamiento de todos los «medios». ¿Aclararon también ante ustedes que existen dos clases de violencia: la violencia causa y la violencia efecto? ¿Especificaron que uno es el terrorismo  de Estado, que perpetra el gringo invasor, y otro, infinitamente menos dañino por sus efectos, que es el terrorismo contestatario, terrorismo «al por menor», como llama Noam Chomsky a las acciones terroristas de los patriotas lacerados por los crímenes del gringo invasor? (¡Siria, cuidado con el Premio Nobel de la Paz!)

Durante la sangrienta invasión que siguió al 11 de septiembre  lo afirmaba el entonces presidente de EU G.W. Bush:  “Los americanos luchamos no para imponer nuestra voluntad, sino para buscar la paz”.

Tragedias y manipulación. ¿Cuál fue la reacción de tantos de ustedes ante la efeméride de la tragedia provocada por el gringo R. Nixon un 11 de septiembre de 1973 contra don Salvador Allende, Presidente Constitucional de Chile, que en el cuartelazo perdió la vida? Los tantos que ayer  amanecieron con las entrañas empapadas de compasión por los gringos sacrificados en las Torres Gemelas, ¿dedicarían hoy un recuerdo a las víctimas de las tropas gringas que invadieron nuestro país y provocaron una mortandad en el asalto a Chapultepec el 13 de septiembre de 1847, entre ellas algunos cadetes del Colegio Militar y la totalidad del Batallón de San Blas, con todo y su comandante, Santiago Xicoténcatl? Mis valedores:

¿Somos manipulados o no? ¿Somos o no somos víctimas del acoso de radio y televisión? ¿No les hemos permitido que nos secuestren el pensamiento, el lenguaje, la acción? Aquí la somera reseña de aquello, atroz, perpetrado por el gringo invasor contra los antepasados de estas masas desmemoriadas a las que los voceros oficiosos del Poder les ha arrancado la memoria histórica:

“Los invasores llegaron al Castillo de Chapultepec pisoteando cuerpos de héroes, y la bandera de las barras y las estrellas ondeó sobre aquel memorable lugar después de que los alumnos del Colegio Militar hubieron dado su vida por defender el último reducto de la Patria. El 13 de septiembre las tropas del Gral. Scott se adueñaban de la capital de la República. ¡El 16 de septiembre de 1847 la bandera del invasor ondeaba, airosa, en el Palacio Nacional!” (B. Delorme.)

¿Lo recordaron ustedes, lo habrán tenido presente? ¿Ustedes, más allá de manipulaciones de casi todos los «medios», conmemoran aquello atroz ocurrido un día como hoy, pero de 1847? Al amanecer de esta fecha hace 166 años,  tenerlo presente, el pabellón de las barras y las estrellas ondeaba en el Palacio Nacional de nuestro país. Más de un siglo y medio después iba a ocurrir la catástrofe de las Torres Gemelas, que aquí todos tienen presente. Ah, masas, ah, México, mi país.

(Seguiré el lunes.)

Perros de guerra

Barack Obama, mis valedores, el gendarme mundial. Leo puntos de vista de analistas diversos sobre la posibilidad de que el Premio Nobel de la Paz invada Siria  y del papel que en ello desempeñan Rusia, China, y La Gran Bretaña, aliada principal de los  Estados Unidos a la hora de la invasión, así para justificarse recurran a datos falsos como los que pretextaron para tasajear Iraq y apoderarse de su petróleo. Pero entre esos puntos de vista no descubro uno solo que se refiera a la desmesura imperial. Leo, a propósito, a E. Weinberger, ensayista estadunidense:

“Hace 2 años Bush necesitaba una salida para la crisis de su gobierno, sobre todo ante la recesión económica. Esa salida fue la guerra en Afganistán y luego en Iraq. ¿Qué sigue? ¿Una nueva guerra? No se puede subestimar la amnesia colectiva inducida por el sensacionalismo de los noticiarios que transmiten las 24 horas, ni el talento de Bush y sus consejeros para manipular la prensa».

¿La prensa de los Estados Unidos?  «No contar la verdad, afirma Noam Chomsky, sino servir al sistema. Tal es la función de la prensa norteamericana. El Pentágono no sólo ha desarrollado armas cada vez más complejas para los campos de batalla en el extranjero, sino que también ha perfeccionado su propaganda para granjearse la opinión pública en su propia casa y a escala mundial. Para eso, la prensa norteamericana”.

Engaño, manipulación. Los maestros a sus alumnos en escuelas de los EU: “Cuando pienses en talibán, piensa en los nazis. Cuando pienses en Bin Laden o Saddam Hussein, piensa en Hitler, y cuando pienses en Afganistán (ahora, en Iraq), piensen en los campos de concentración».

Y es que una superpotencia que se erige en gendarme de las relaciones internacionales tiene la precaución de avituallarse de los instrumentos que le permitan solucionar  los conflictos de forma tal que no se ve posteriormente obligada a hacer la guerra para eliminarlos. (El Premio Nobel de la Paz, por ejemplo,  si se decide a iniciar la masacre en Siria.)

A propósito: justos conceptos, según lo prueba la historia, son estos que expresó en Le Monde Diplomatique el general israelí Matitiahu Peled hace tres lustros: «No se precisa ser historiador para comprender que la crisis se remonta a 1980, es decir, a la invasión de Iraq a Irán. Tal recuerdo, no obstante, incomoda a los políticos europeos y norteamericanos, que por aquel entonces no hicieron esfuerzo alguno para que el Derecho Internacional o la Carta de las Naciones Unidas se respetara y sí, en cambio, para armar al agresor».

Y el dato ilustrativo de los perros de guerra: “En cuanto a la enorme concentración de tropas en Arabia Saudita sorprendió la conducta de  los EU. Hoy se sabe que fue la Casa Blanca la que pidió a Arabia Saudita, a pesar de sus reticencias, a aceptar este despliegue militar. Para vencer sus objeciones, los EU utilizaron de incentivo un contrato de venta de armas por 25 mil millones de dólares, clásico espejo que refleja los apetitos de esta clase de regímenes”. Y que si en la Guerra del Golfo subsiste todavía algún misterio, ese es el de la razón por la que los EU decidieron perpetrarla (sé lo que digo) a pesar de que la retirada iraquí de Kuwait hubiese podido lograrse por otros medios».

Chomsky: “¿Motivos para el control de Iraq? Controlar ese país pone a EU en una posición muy poderosa para extender su dominio sobre las mayores reservas estratégicas de petróleo del mundo. No es una razón pequeña».

Hoy Siria  está en la mira del Premio Nobel de la Paz. (Aberrante.)

A su memoria

Los aviones iban directo al blanco. Era un ataque cobarde, alevoso, contra la democracia, contra la libertad. La gente estaba confundida, las calles eran el escenario del caos. Luego las calles vacías, los comercios cerrados, la palabra ausente, el espíritu asesinado. La fecha se escribía con dolor y rabia en la memoria de un mundo que se negaba a admitir la atrocidad, el genocidio…

Pero no equivocarse, mis valedores, que yo no soy de esos manipulados del fervor inducido por el atentado a las Torres Gemelas de N.Y. que olvidan lo que en verdad debería interesarles. Yo, a salvo de la manipulación imperial. Que las entrañitas sensibles caigan en la trampa del duelo colectivo al que los incita el Imperio. Once de septiembre, Torres Gemelas, miles de víctimas. No conmigo, que a mí me nace conmemorar el daño inconmensurable y la herida que la perversidad del gringo perpetró en un país hermano como es la República de Chile, con el sacrificio y la muerte de don Salvador Allende, su presidente constitucional, y los miles de chilenos que murieron o tuvieron que conocer la tortura en celdas de castigo y sufrir el gobierno de un dictador.  Después de esto, ¿Las Torres Gemelas como prioridad, como exclusividad? Bah.

En Chile, país hermano  miro un palacio de gobierno en llamas, con Washington de victimario. Los aviones, directo al blanco. “La historia, cansada de crear…”

Chile, 11 de septiembre, 1973. R. Nixon tramó el magnicidio, la CIA como cerebro de la acción terrorista. De brazo ejecutor, un  Pinochet que antes de fallecer viejo, achacoso, con fama pública de multiasesino y corrompido hasta el tuétano de un alma en ruinas, susurraba, vocecilla de vahído y desguanzo:

– Pido perdón si es que en aquel entonces cometí algún error

El 15 de septiembre de 1970 R.M. Helms, entonces director de la CIA, fue llamado por Nixon, quien  le ordenó la operación encubierta en Chile. Tenía que evitarse que el marxista Salvador Allende llegara a La Moneda. ¿Cuántos habían visto a un presidente de EU fuera de sí? Era un espectáculo. Y no había más solución que acatar la orden rabiosa de Nixon:

– Hay una posibilidad entre 10, ¡pero he de salvar Chile! Tienes 10 millones de dólares y más, si es necesario,  ¡pero haz chillar la economía!

Santiago de Chile. “Existían muchos intereses económicos. Los tenebrosos propósitos de la ITT: en 1970 sugirió al gobierno de EU que interviniera en los asuntos políticos de Chile. Proponía el estrangulamiento económico, el sabotaje diplomático, crear el pánico en la población, el desorden social, para que al ser sobrepasado el gobierno los militares quebraran el régimen democrático e impusieran la dictadura”.

Tiempo después, un 11 de septiembre también, pero del 2001, se dolía G.W. Bush, protector de halcones israelíes genocidas, que en los sucesos de las Torres Gemelas encontró el pretexto perfecto para invadir Irak, asesinar a Saddam Hussein y apoderarse del petróleo del país invadido:

«¡No sé por qué nos odia todo el mundo. Estoy asombrado porque sé lo buenos que somos!»      “No, Sr. Presidente, le refutó R.M. Bowman, ex director de la Guerra de las Galaxias. Ni somos buenos ni usted le dijo la verdad al pueblo de EU de por qué somos blanco del terrorismo: ¿porque representamos la democracia, la libertad y los derechos humanos en el mundo? ¡Mentira! Porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas”.

El 11 de septiembre, mis valedores,  ¿qué significa para todos ustedes? ¿Nueva York o Santiago de Chile? ¿Allende o Bush? Don Salvador. (A su memoria.)

Fracaso educativo

Los maestros deben perseguir la formación de seres humanos competentes para desarrollar un pensamiento alternativo y hacerlo realidad. (S. Shmelkes.)

La educación en México, mis valedores. En contrapunto con el dicho de Calderón de que “en la última década México avanzó de manera inédita en educación”, van aquí  las reflexiones de Graciela Cárdenas Flores, mentora con 35 años en el aula escolar.

«La necesidad de preparación continua para docentes se realiza a través de cursos de actualización que se impartían los sábados o en vacaciones. Hoy, en las escuelas del Edo. de México (no tengo noticias de otros Estados), en el año escolar se ha logrado el diplomado mediante la suspensión de labores dos o más días casi cada semana. Los alumnos se quedan sin clases recibiendo en casa la “educación” de la TV.

Ya que es obvio que el combate al rezago escolar no es prioridad de las autoridades educativas,  tendríamos que asumirlo; si no lo hacemos es, en principio,  por la falta de preparación, ya que el nivel académico en las escuelas Normales va en declive constante. “Las Normales deberían transformarse en escuelas de turismo”,  se declaró alguna vez  en el SNTE, y eso nos comprueba que para la SEP no es prioridad  mejorar el nivel académico de los maestros y, por ende, el de los alumnos.

Un tema coyuntural: el grupo parlamentario de cierto partido político solicitó a la SEP que haga público el padrón de maestros comisionados al SNTE, en el que según la Auditoría Superior de la Federación, 10,279 profesores están comisionados por la SEP para tareas sindicales, pero 5,145 de ellos realizan actividades no gremiales. El hecho de que la que fue líder   del SNTE tuviese un partido político hace suponer que se trataba de inducir, desde esos puestos de poder, a votar en el sentido que a ella conviniera, dando a cambio algunos privilegios para quienes obedecieran sus intenciones.

Lo anterior no exime al magisterio de la responsabilidad por el lamentable nivel educativo del país. Los maestros somos responsables de 1) Permitir que nos impongan planes y programas para adaptar a las nuevas generaciones a las exigencias de las reglas que  la globalización impone, en lugar de promover en nuestros alumnos la formación de un pensamiento crítico. 2)  De aceptar migajas a cambio de seguir al pie de la letra los lineamientos que en forma vertical nos imponen las autoridades  3) De no tener conciencia de clase porque nuestra cultura política es la que nos imponen, sin pensar que son los asalariados quienes nos pagan, y a quienes  traicionamos cuando omitimos hacer lo que nos corresponde. 4) De ser reiterativos en estrategias desgastantes que conducen al menosprecio de la sociedad por nuestra labor, sin considerar alternativas que nos acerquen más a los que pagan nuestros servicios, y 5) De no dar importancia a la preparación académica y política que es indispensable en nuestro trabajo.

Carezco de más detalles acerca del pobre estado de nuestra educación pública.  Otros colegas, con base en su propia experiencia, enriquecerían estos apuntes. Creo, finalmente, que debemos empezar a adquirir conciencia social y a asumir nuestra responsabilidad como educadores, o la sociedad nos seguirá criticando un fracaso educativo del cual somos parte integrante.  Persistir en nuestra propia ignorancia nos convierte en cómplices. Sin más. ¿No le parece?»

Mis valedores: ¿con los gobiernos del PAN y del PRI «México  ha avanzado de manera inédita?» ¿Con los de algún otro color avanzaría? ¿Sí? (En fin.)

Embuste presidencial

«México tendrá una educación de calidad como derecho para todos los niños».

Tendrá en el futuro, según  lo acaba de asegurar en su informe de gobierno el presidente del país.

¿Tendrá? ¿Pues qué no la tenía desde el sexenio anterior, cuando Calderón se atrevió a asegurar que en la última década México avanzó de manera inédita en educación?

Uno de los dos le miente a los mexicanos, ¿pero cuál?

Por calcular, más allá de embustes presidenciales, la situación educativa del país, interrogué a la maestra Graciela Cárdenas Flores,  que ha dedicado su vida a la enseñanza pública en el aula escolar. Aquí las reflexiones de la educadora:

«A lo largo de treinta y cinco años de trabajo docente en escuelas primarias y secundarias del DF advierto que los problemas educativos  que enfrenté como maestra son cada vez más graves.  Como se concluye en el estudio de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el bienestar de los niños mexicanos está muy por debajo del observado en los demás países de dicha organización. De los cuarenta y cinco  indicadores evaluados, en siete de ellos nuestro país ocupó el último lugar, como son los relacionados con la atención médica y mortalidad infantil, oportunidades de estudio, aprovechamiento escolar, embarazos de menores e inequidad social.

La construcción de la inteligencia se basa en la combinación de la genética y el medio ambiente. En tal forma podemos comprobar que con estos indicadores no tenemos buenas expectativas para su desarrollo. Empezamos con números negativos, y los maestros no estamos preparados para revertir esta situación social adversa, aparte de que contamos con escaso apoyo institucional.

Hay que agregar la violencia social en la que se encuentra México. Según el estudio mencionado, más de setecientos niños son asesinados al año; 3.5 millones de menores trabajan para ayudar al gasto familiar; hay niños involucrados en más del setenta por ciento de los hechos delictivos; la tasa de suicidios de niños se ha duplicado en veinte años y veintiún millones de ellos viven en la pobreza extrema.

La violencia social se refleja en los alumnos en síntomas que van desde depresión, ansiedad, falta de atención y desinterés por aprender, hasta conductas de agresiones verbales y físicas que llegan a causar daños graves. La falta de preparación del maestro para atender estos conflictos provoca  que se agraven aún más, pues en la mayoría de las veces se  recurre al castigo o a la expulsión en lugar de aplicar medidas que demuestren la forma racional de solucionarlos.

Tocante a indicadores relacionados con la familia también tenemos datos negativos: uno de cada diez niños no cuenta en su casa con el material necesario para hacer la tarea. Tenemos la tasa más alta de desnutrición infantil entre las naciones de la  OCDE. Nuestro país ocupa el primer lugar en violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de catorce años a manos de sus padres.

Como en las familias existen carencias culturales muy graves, la limitación en el lenguaje impide la comunicación clara de sus ideas y, por desgracia, los maestros somos también el resultado de esa sociedad, de esas familias y de esas escuelas. Es por ello que sólo podemos transmitir eso mismo que aprendimos, aunque hay quienes, conscientes de esas carencias, buscan opciones para superarlas. La necesidad de preparación continua para docentes se realiza a través de cursos de actualización que se impartían los sábados o en vacaciones. Hoy día…»

(Mañana.)

Poldero Peña Nieto

Al Ave Fénix aludí ayer, y a lo provechoso que la fabulilla pudiese resultar para el Peña de esas fementidas reformas de las que no creo sea el único responsable, pero en fin, el final del relato.

Habiendo logrado adquirir para su zoológico el mítico pajarraco, Poldero se dolió de que perdía la cantidad económica invertida en su adquisición porque la mansedumbre del ave no atraía la atención de los visitantes. Al tratar de reemplazarlo por otro Fénix se enteró de que era el único ejemplar en el mundo y de que al llegar a la vejez recobraba su juventud incinerándose en una hoguera de llamas vivas. Entonces decidió acelerar el proceso de envejecimiento para que el espectáculo de la hornaza le redituara ganancias, y fue así como atiborró la jaula de inoportunas, nefastas reformas energéticas,  laborales y educativas. Siniestro. Y aquel día…

¡Por fin! Aquel día el Fénix comenzó a dar muestras de impaciencia y a encrespar las alas. «Eureka! ¡La hora ha sonado! ¡No tardará en prenderse fuego! ¡El pajarraco se acerca a su fin! ¡A hacerle propaganda al espectáculo!»

Poldero instrumentó su campaña publicitaria y firmó un contrato por los derechos de radio, cine y televisión. Por vender tantos boletos como fuese posible el manejador del zoológico había excitado la curiosidad y el morbo de un público enviciado al deleite inmundo de la nota roja, y ahora anunció la incineración del Fénix. El gigantesco auditorio donde se montó el espectáculo quedó atiborrado. La jaula, estallante de luces, cámaras y  micrófonos. El anuncio del espectáculo que estaba por ocurrir frente a un público morboso e interesado, desde un altavoz:

“¡El Fénix, distinguidos visitantes, es el aristócrata de las aves! ¡Ante los ojos de todos  ustedes, que pagaron su boleto, se dispone a construir el nido de amor para recobrar su juventud perdida!»

Ahora el Fénix se introducía en una jaula atiborrada con manojos de ramas espinosas y alambres de púas. «Si precisa más combustible ya tengo en mente nuevas medidas para quemarlo mejor», reflexionó Poldero, y al micrófono:

–  ¡El Fénix, distinguidos visitantes, se dispone a renacer ante nuestros ojos!

¡Y en Los Pinos orgasmos de aplausos de los «distinguidos»!

Un estremecimiento sacudió al ave anidado entre leños y alambres de púas. ¡Las cámaras de cine y TV. se activaron! ¡Las luces alumbraron la jaula! Poldero, a todo volumen:

– ¡El momento que el mundo ha esperado! ¡En 120 días  el Fénix, gracias a nuestras reformas, va a renacer!»

El ave, anidada en su pira, pareció dormir ante el morbo de un público vicioso de la nota roja en las pantallas de televisión, y fue entonces.

De repente el Fénix se irguió, miró hacia la muchedumbre y… ¡en  ese momento Fénix y pira estallaron en llamas que abrasaron el auditorio de Los Pinos! ¡En  dos minutos todo quedó reducido a cenizas, y  miles y miles, con todo y Poldero, perecieron en el incendio! Señor Peña

¿La moraleja?   Porque el Fénix, recuérdenlo; el Ave Fénix no muere. De sus cenizas renace, que ese es su destino: sobrevivir a Polderos y las nefastas reformas impuestas por el gran capital. Al decirlo, señor Peña, miraba yo, en el matutino:

De esa manera se agudizan las tensiones, se polariza a la sociedad y se elevan irresponsablemente los problemas de gobernabilidad, abriendo la puerta a una peligrosa crisis política.

Lo afirma  H. Labastida:

¿Qué sucederá en el inmediato futuro? Sin duda el pueblo triunfará.

Todo esto es México,  señor Peña,  nuestro país.  (Yo, aquel escalofrío…)

Señor Peña

Aquí empiezo a relatarle, por si de algo pudiese servirle, la fabulilla del Ave Fénix y un tal Poldero, zafio y codicioso dirigente no de un país, sino de un zoológico, que en tantos sentidos vienen a ser semejantes. Vale, pues, y el relato:

Ocurrió, señor Peña,  que el tal  Poldero manejaba uno de los más rentables negocios de la ciudad, un zoológico surtido de toda suerte de mamíferos y aves de uña y garra traídos de muchas regiones del continente,  pero incompleto, situación que ocasionaba en Poldero un sentimiento de frustración. Y es que para que fuese completo el dicho zoológico echaba de menos un solo ejemplar: el Ave Fénix. Así fue como Poldero se dio a la tarea de ubicar el pajarraco y a cualquier precio acarrearlo al zoológico, empresa en la que  empeñó esfuerzos, dinero y emisarios que a una orden de su jefe  se dieron a la tarea de recorrer diversos países en busca del ave exótica y a indagar, explorar, examinar durante años, hasta que se llegó el día aquel, día señalado…

¿Fue en Egipto, en Arabia, en dónde fue? Lo importante, señor Peña, es que el exótico pajarraco había sido encontrado y traído desde algún oscuro rincón de alguna oscura selva ubicada en algún oscuro país, y amaneció encerrado en su jaula de lujo. El Ave Fénix. Ni más ni menos, señor. He ahí al codicioso Poldero, que ha iniciado un vigoroso despliegue de propaganda en la que invita a curiosos e interesados a adquirir su boleto y conocer al ave exótica de las plumas doradas. La campaña para incrementar la venta de boletos comenzó en medio de promisorios augurios. (Tomar nota, señor Peña.)

Fue una campaña exitosa, sí, pero sólo al principio. A la expectación del Fénix los curiosos se agolparon ante la jaula de un pájaro que permanecía quieto, como indiferente a la expectación de los visitantes que se detenían a verlo, observarlo y examinarlo, pero que nada de extraordinario detectaban en él. Fue así como los curiosos terminaron por aburrirse de un pajarraco nada espectacular. La jaula del Fénix quedó abandonada.

– Lo que ha ocurrido es que los visitantes admiran changos o al cocodrilo que se tragó a una mujer, no a un ser tan pacífico y apacible como el Ave Fénix”, dijo el administrador.

Al negociante le urgía recuperar el dinero que había invertido en el animalejo, y  qué hacer.

– Nada, decidió entonces, sino cambiar de inmediato este animal anodino por un Ave Fénix más atractivo, uno que cuente con un pasado hazañoso, espectacular, para que despierte interés de quienes compran boleto.

Pues sí, pero lástima, porque eso era imposible, según le informó el administrador.

– Imposible, sí. Sólo éste existe en el mundo y no tiene pareja ni la desea. De viejo se prende fuego y emerge milagrosamente renacido. Tal es el Fénix.

«Con que así está el asunto», pensó Poldero, y se dispuso a actuar.

– Siendo así, rápido, tenemos que envejecer ese pájaro.

Entonces (fijaros bien, señor Peña) Poldero comenzó por disminuirle a la mitad y luego a la cuarta parte su ración de carne, pero el Fénix no envejecía. Más tarde le suprimió la calefacción, pero nada. Le atascó la jaula con pájaros belicosos, que lo picoteaban. Nada. Metió a su jaula gatos de callejón. El Fénix voló sobre sus cabezas y sacudió sus alas doradas. Poldero dio por vejarlo, maldecirlo, vituperarlo. El Fénix, impávido. El codicioso investigó que el clima de Arabia es seco. “¡Ajá!” Y a colocarle una regadera en el techo. Agua helada. El Fénix comenzó a toser.

(¿Tomó nota, señor Peña? Que mañana el final le sea de provecho.)

El antídoto

El sindicalismo frente al  Sistema, mis valedores. Por más que  se trata de dos movimientos distintos, el del Sindicato de electricistas que masacró  Calderón y el de los maestros de la Coordinadora, con la que Peña intenta llevar a cabo algo aun peor, sigo aquí enumerando las tácticas que el antecesor aplicó contra los electricistas por si algo de ellas pudiese aprovechar a los maestros en rebeldía, con una aclaración: aquí no se trata de enfrentamientos armados, que eso es ir a la derrota, sino que todo habrá de realizarse dentro de la ley.  El maestro:

La huelga en movimiento comprende dos grandes áreas: hacia adentro del sindicato se debe hacer comprender a los trabajadores que con la nueva estrategia el triunfo es posible. Se habrá de explicar el plan del adversario e inculcarles la certeza de que contamos con el antídoto contra la estrategia gubernamental. Se deben cubrir el aspecto jurídico y las  guardias, las marchas, las  asambleas,  los eventos especiales, etc.

Estar en huelga no es estar de vacaciones. Así como se asiste a cumplir con una función laboral, durante la huelga se recompone la obligación laboral y sus ocho horas de labor se habrán de dedicar a informarse y organizarse para realizar la acción en verdad movilizadora. Marcha o  mitin no equivalen a movilizarse. Los actos espectaculares de propaganda no constituyen la verdadera movilización. Esta consiste en ir casa por casa, involucrar al pueblo para informarlo, organizarlo, integrarlo al movimiento y recibir del pueblo la verdadera solidaridad.

El tiempo tiene que correr a nuestro favor. Para lograr este principio básico tenemos que infligir al adversario un daño mayor que el beneficio que este pueda alcanzar si se mantiene el conflicto.

Romper el sitio al movimiento. Para combatir un movimiento el gobierno usa la estrategia  de ciudad sitiada. Nosotros tenemos que pasar a la ofensiva.

Técnica de movilización. 

Se convocará a los trabajadores a asambleas para informarles que deben dedicar ocho horas diarias a dinamizar su lucha.

Se organizarán brigadas que vayan casa por casa a vincularse con su comunidad, la más cercana a los centros de trabajo.

Se elaborará un comunicado que no rebase el minuto de tiempo con ánimo de explicar a los vecinos la índole del problema. Se imprimirá también un pequeño volante con el mismo propósito. Se han de elaborar alcancías y se solicitaran a los brigadistas aporten morrales o bolsas para  que en la visita domiciliaria soliciten apoyo económico (alcancía) y víveres (morral).

Por la experiencia que  hemos vivido sabemos de cierto que  el voteo proporciona ingresos casi siempre superiores a los propios salarios. Con esta técnica por hambre nunca nos van a derrotar.

Al terminar la jornada se concentrará el acopio en un punto de encuentro y frente a cada brigadista se  abrirá la alcancía para repartirse el efectivo entre brigadistas y la dirección del movimiento. Con los víveres se harán despensas para igual número de brigadistas.  En síntesis: se trata de crear un verdadero movimiento de masas y no un simple desplazamiento de multitudes.

Tomar nota, maestros de la Coordinadora y defensores del energético. ¿O todo va a reducirse, una vez más,  a la toma de la vía pública y a que cada una de sus concentraciones rebase el cupo del zócalo? ¿Tanto esfuerzo para qué? La marcha es un medio y ustedes la han convertido en un fin. A pensar, a ejercer la autocrítica, a crear tácticas triunfadoras. Lo merece la justeza de las causas, ¿o no?

(Después.)