Vidas (muertes) paralelas

El plan de Bush fracasó en Iraq, afirma Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, y Barack Obama, legislador demócrata: El día indicado para llevar esta guerra a su término es hoy. Mientras, miles de soldados de EU regresan en bolsas negras. Mis valedores…

Iraq, Norteamérica, Bush Ronald Reagan. Este murió en el 2004, pero Bush genocida como el hoy difunto, me lo ha traído al recuerdo. Reagan fue uno de lo más señalados «criminales de guerra», como apodaba el analista norteamericano a los sucesivos huéspedes de la Casa Blanca En su momento esto dijo de Reagan (¿Qué podría decir hoy de Bush.?):

«Cuando llegó al poder se nos dijo que la lucha contra el terrorismo internacional iba a ocupar un lugar prominente en su política exterior; y así sigue siendo. Se debate sobre ello como si se hablara del mundo real Pero no se habla del mundo real. Existe el terrorismo internacional, y los Estados Unidos son uno de sus principales promotores (…) Cuba, dicen constituye una de las sedes más importantes del terrorismo internacional». Y que la población se oponía claramente a los principales ejes del panorama de Reagan (las encuestas eran inequívocas al respecto) y, en consecuencia, se recurrió, se reiteró en la retórica del imperio del mal Cuba, Venezuela..

‘Teníamos que defendernos de los rusos y todo eso. No obstante, un enfrentamiento con los rusos no dejaba de ser demasiado peligroso, por lo que fue necesario encontrar un enemigo lo bastante débil como para que pudiéramos atacarlo, y destruirlo y liquidarlo sin ningún costo para nosotros, pero lo suficientemente fuerte, sin embargo, como para que pudiera ser utilizado para atemorizar a la población de Estados Unidos. Los agentes de relaciones públicas de Reagan dieron rápidamente con la solución a este dilema: el terrorismo internacional…»

«Fue entonces cuando se inventó una serie de pequeños Satanes (Gadafi, la OLP, los sandinistas, Granada, etc.). Podemos bombardear Trípoli y Bengasi y matar a cien personas sin que nos cueste nada Sólo con identificarlas como agentes del imperio del mal.»

«Una parte esencial del programa de Reagan consistía en transferir recursos de los pobres a los ricos. Esto sería impopular (piénsese hoy en Bush), y la ofensiva contra los gastos sociales forma parte de esa estrategia Buena parte del programa de Reagan consistió en convertir un estado cada vez más poderoso en un estado del bienestar para los ricos (piénsese en México, digo yo.) El programa militar tiene básicamente esa finalidad. Se trata de obligados subsidios públicos para la industria avanzada una medida impopular que no puede presentarse en esos términos. ¿Qué hacer? Los ciudadanos se oponen a tus medidas. Sólo hay una forma de hacer frente a esto: tienes que meterles miedo, hacerles creer que sus vidas están en peligro, que tienen que defenderse y que tienen que aceptar los programas por los que sienten desprecio o antipatía como una lamentable necesidad.

¿Cómo puedes aterrorizar a la gente? De nuevo: encontrando un imperio del mal que amenace con destruirlos (…) Si logras que haya actos terroristas, como hemos hecho en ocasiones, la gente sentirá auténtico miedo. Entonces puedes matar todos los libios que quieras. La administración Reagan produjo una serie de incidentes fraudulentos cuidadosamente confeccionados con el propósito de agredir y matar libios (…) Somos geniales a la hora de controlar a la población…»

«El presidente Reagan dirigió las fuerzas navales y aéreas estadounidenses para volver a Libia en 1986 y bombardear objetivos civiles urbanos, guiado por el propósito de contribuir a un entorno internacional de paz, libertad y progreso dentro del cual nuestra democracia de nación libre pueda florecer…» (Cínicos.)

«Es importante darse cuenta de cómo dañaron a la economía americana las medidas de Reagan (…) Era evidente que su política económica iba a provocar una enorme deuda externa y un enorme déficit comercial, que iba a perjudicar seriamente al país. Pero estaban interesados en obtener ganancias a corto plazo para los privilegiados». La administración Reagan llegó al poder con la intención de acometer rápidamente una enorme expansión del sector militar y recortar los programas sociales elaborados por la administración Carter. Quería ejecutarlo, y de prisa Para ello se necesitaba una buena dosis de miedo y de histerismo patriotero. Por supuesto se hablaba, y mucho, de que el Imperio del Mal era una amenaza para el mundo (…) Reagan montó una ruda campaña, aderezada con buena dosis de histeria, sobre el terrorismo internacional. Así preparó el camino para atrocidades como el bombardeo de Libia». Reagan, Bush (Seguiré con el tema)

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