La Buena Nueva

Y a fin de cuentas, mis valedores, ¿qué conducta es más de admirar? ¿La de Karol Wojtyla, que se mantuvo en la silla papal hasta su fallecimiento, o la de  Joseph Ratzinger, que en un ejercicio de autocrítica determinó que ya sus fuerzas físicas no le alcanzan para manejar una jerarquía católica desflecada y en crisis de descomposición, donde privan la ambición y las  traiciones y los juegos de poder?     Para la Iglesia de los pobres, la Teología de la Liberación, ¿cuál de los dos resultó más dañero: el polaco, que la  proscribió o el alemán, por aquel tiempo a cargo de la Congregación para la doctrina de la Fe,  el nuevo nombre de  la antigua Inquisición?

Por cuanto al sucesor, ¿asiático, africano, europeo? Que pudiera ser de la América mestiza, y más allá de un improbable dedazo del Espíritu Santo, se descarta la posibilidad. De los 118 cardenales electores el 55 por ciento son europeos, y apenas un 14 por ciento de la veintena de repúblicas al sur del Bravo. Esto, según los estudiosos, resulta positivo, porque acá los cardenales resultan más reaccionarios que los europeos. La opinión de Roberto Blancarte, sociólogo de las religiones:

– La región no es importante para el desarrollo del catolicismo a nivel intelectual o a nivel teológico, como lo pudo haber sido en algún tiempo la Teología de la Liberación.

Exacto: La Iglesia de los pobres, esa de la  Buena Nueva, que tal viene  a significar el Evangelio, mística y rumbo de esa teología tantas veces golpeada por Wojtyla y de  Ratzinguer como inquisidor. Hoy día con qué autoridad moral se intentará de nuevo satanizarla. En el espectáculo, impío para la catolicidad, de un ojeroso, tembloroso pontífice al que acosaron denuncias, acusaciones y la fuerza de la ley, nunca más oportuna la Buena Nueva de que resurge la Iglesia de los pobres.

¡Claro que existen los herejes! Son los que encienden la hoguera (Shakespeare.)

Porque es un hecho que en México (en toda la América) resurge la Teología de la Liberación.  Y cómo pudiera ser de otro modo, si quienes intentaron masacrarla, tanto el que falleció como el que mal sobrevive, soportan sobre sus lomos el descrédito de pontífices, aliados del Sistema de poder, que solapan las prácticas de  pederasta y paidofilia en curas y obispos de tantos  países. Quién pudiese, con qué autoridad moral, intentar nueva cuchillada a la Teología de la Liberación. Cómo, en qué forma volver a los  tiempos del anticomunismo furioso de Juan Pablo II, con el inquisidor motejando de pseudo-teólogos a los impulsores de la Iglesia de los pobres, y cuántos sacerdotes de tal tendencia religiosa fueron afectados: Helder Cámara, Ernesto Cardenal, Casaldáliga, el “Tatic”  Ruiz, Raúl Vera y tantos más. Los dos sacerdotes más afectados por las medidas reaccionarias de El Vaticano: el brasileño Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez,  el peruano.)

Esta corriente evangélica nace después del fracaso del desarrollismo de los años 50, ese que tantas expectativas produjera en tantos. “Es entonces cuando el subdesarrollo de los pueblos pobres, como un hecho global, aparece en su verdadera faz como el subproducto histórico del desarrollo de otros países. La dinámica de la economía capitalista lleva al establecimiento de  un centro y una periferia, y al propio tiempo genera progreso y riqueza creciente para los menos y desequilibrios sociales, tensiones políticas y pobreza para los más”. Campo abonado para el guerrillerismo y la nueva catequesis. Surge el foquismo, que constituye un fracaso total.  (Mañana.)

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