“Paz y unidad para México”

Cuidado, mis valedores, mucho cuidado con las trampas verbales. Trampas que no obstante su desmesura y obviedad pasan inadvertidas para aquéllos que viven en la orfandad de toda cultura política. Mucho cuidado con las que nos plantea el de Los Pinos, pongamos por caso, de las que van aquí algunos  ejemplos: ¿cuáles son las más urgidas demandas que le plantea la comunidad? Una de las más sentidas:

¡Que aparezcan con vida los normalistas de Ayotzinapa!

Tal es el clamor de madres y padres doloridos y una comunidad agraviada en extremo que al de Los Pinos increpan:

¡Vivos los queremos, Sr. Presidente, y usted es el responsable!

La respuesta de Peña:

“Es el momento de construir, no para destruir; el momento de unir, no para dividir”, con esa sintaxis.

¿Cuántos de los culpables de tanta desdicha y tribulación para los deudos han sido sometidos a la justicia? ¿En Peña se advierte la suficiente sensibilidad social como para dar la cara a  una sociedad agraviada al extremo?  La respuesta en su mensaje navideño:

“.Es el momento de fortalecer nuestras instituciones, no de debilitarlas. Es el momento de pensar en soluciones y de trabajar por México”.

¿Carpetazo al problema de los culpables de los miles de muertos,  heridos y desaparecidos que suman los 6 años del carnicero anterior y los 2 del presente? ¡Conteste!

Contesta: “El camino de México debe ser el de la paz. Pido reafirmar el propósito común de enaltecer el verdadero carácter de los mexicanos, todos los días y en cada momento”.

Aberrante el intento de ocultar la tortura y el asesinato de 22 mexicanos ya inermes y desarmados a manos del 102 Batallón de Infantería en  Tlatlaya, Edo. de México, que torna en criminales y alcahuetes a los tres poderes de la Unión. ¡Castigo a los culpables! La respuesta de Peña:

“Unámonos con el propósito y el deseo de tener un México fuerte y próspero, y un futuro de grandes oportunidades para todos los mexicanos”.

¿Y las promesas de Peña cuando candidato presidencial, que Monex, Soriana, Televisa y los grandes capitales le difundieron? ¿Y el aumento ¡de 2 pesos con 81 centavos! al salario para el 2015, frente al sueldo de 173,513 pesos mensuales del presidente de la comisión respectiva?

“A lo largo de la historia nacional, los mexicanos jamás se han rendido ante la adversidad”.

¿Carpetazo a una declaración de propiedades amañada por parte de Peña, de La Casa Blanca de Angélica,  de la del secretario de Hacienda  Videgaray en Amalinalco, de la de Margarita Marlene en el Pedregal de San Angel, con los jeeps de Jesús Valencia, delegado de Iztapalapa? ¿A la acusación de corruptos qué responden los implicados?  ¿Qué responde el Poder Judicial? ¿Qué responde Peña?

“Hoy, que nos encontramos reunidos con nuestras familias y nuestros amigos, rodeados de armonía y felicidad, reafirmemos el propósito común de enaltecer, todos los días y en cada momento, el verdadero carácter y determinación de los mexicanos” (¡!)

Otro de los más notorios corruptos, ese Raúl de la familia Salinas cuya inocencia sólo puede ser obra de un  Tercer Tribunal Unitario Penal del DF,  ha quedado tan limpio de culpa como Carlos, Adrianita y el difunto Enrique. Cuando las masas claman justicia ante eso aberrante, grotesco, lo canta el titular del Ejecutivo:

Hemos demostrado una y otra vez que somos una sociedad con dignidad, con valor, unidad y solidaridad. ¡Felices fiestas!”

¿Felices? Mis valedores: ya nos perdieron el respeto. Ya nos tomaron la medida. Ya hasta nos desearon felices fiestas. (¡Uf!)

Un pensamiento en ““Paz y unidad para México”

  1. 9no- No brindarás falso testimonio. Las palabras son armas, pueden curar pero también pueden matar y pueden dar vanas esperanzas. No dar falso testimonio está en la misma tabla que el pecado de asesinar (pecado es desarrollar hábitos dañinos difíciles de controlar con los que hacemos daño a otras personas o a nosotros mismos o al medio ambiente, para los creyentes es una ofensa a Dios), asumir que, sólo se refiere al testimonio ante un tribunal es un error, es mucho más frecuente el habla dañina: el chisme y rumores maliciosos que son como una cloaca social para los oídos. Para la Torá era más que un pecado una enfermedad como la lepra que requería que los culpables fueran castigados con aislamiento.

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