Siameses narcos y policías

Sigue aquí, mis valedores, el documento que me hizo llegar el maestro sobre la génesis del crimen organizado en nuestro país, ello ante mi vehemencia al expresarle la sensación de vivir en el cogollo del peligro de la violencia demencial y el derramamiento de sangre por culpa de la guerra particular del carnicero del sexenio anterior, que se ha recrudecido en el sexenio actual.

–  Y la acongoja por este México al que hemos convertido en la vergüenza internacional.

Según el documento, el escritor Antonio Hass, de la élite política, económica y cultural de Mazatlán, con  acceso a información confidencial, contó cómo asesores de Estados Unidos llegaron a Mazatlán a fines de 1930 para capacitar y entrenar a ciertos grupos reclutados por el gobierno para la siembra y cosecha de la mariguana y la amapola. Esta actividad quedó prácticamente administrada por el ejército.

Las cosechas de estos enervantes se utilizaron para satisfacer  la demanda de los soldados estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Pasado el conflicto bélico, la producción de drogas en gran escala quedó suspendida. Sin embargo, el conocimiento y la tecnología para la producción de drogas estaban “sembrados”. Por quince años el consumo de mariguana se encapsuló casi exclusivamente en los ámbitos castrenses, y el consumo de heroína en las élites económicas.

Al desarrollarse la Guerra de Vietnam, nuevamente se puso en movimiento la maquinaria de la producción de narcóticos y nuevamente el ejército contro9ló la industria del narcotráfico que abastecía a lo s soldados norteamericanos.  Cientos de miles de soldados norteamericanos regresaron a su país convertidos en adictos a las drogas. Por lo tanto, la demanda de estupefacientes se radicó, también, en el propio territorio de la Unión Americana.La industria del narcotráfico siguió prosperando.

La Droga en México a Fines de los Años Setenta

En pláticas con un jefe de porros que cayó a la cárcel por el delito de violación tumultuaria nos hizo la siguiente revelación: “El Pres. Diaz Ordaz pidió asesoría al gobierno de los Estados Unidos para combatir  las actividades políticas de oposición a su gobierno que se realizaban por parte de la juventud, principalmente estudiantil, como continuación de las luchas del movimiento de 1968. El gobierno de E.U. contestó que la táctica que ellos habían utilizado en la Universidad de Berkeley, en California, consistió en introducir la droga en gran escala. Le aseguraban a Díaz Ordaz que los resultados fueron óptimos. “A varios grupos –el jefe de porros- nos entrenaron y nos proporcionaron, desde la Federal de Seguridad, las drogas: mariguana y LSD”. Le pregunté que si alguna otra policía los detenía qué podía pasar, a lo que me contestó instantáneamente: “Estaba claramente implícita la protección oficial”.

Antes de 1968 el consumo de estupefacientes estaba muy focalizada en el ejército y pequeños espacios del lumpen y élies de altos ingresos. A los mariguanas se les veía con temor y se les repudiaba, manteniendo las comunidades distancia frente a ellos. Es necesario enfatizar que antes de 1968, a nivel social, había espacios muy pequeños y focalizados de drogadictos, pero este fenómeno no tenía, ni mínimamente, la envergadura de una epidemia, no tenía los alcances de la drogadicción generalizada.

1971. La policía del DDF y la Federal de Seguridad se enfrentaron entre sí disputándose las “islas” de la UNAM,  que convirtieron en centro de distribución de drogas. (Mañana.)

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