Escuelas de Jornada Ampliada

Los maestros deben perseguir la formación de seres humanos competentes para desarrollar un pensamiento alternativo y hacerlo realidad. (Silvia Shmelkes.)

La educación pública, mis valedores. Van aquí, en contrapunto con el dicho presidencial (“en la última década México avanzó de manera inédita en educación”), las opiniones de una educadora que ha pasado en el aula escolar el tanto de  35 años.

La necesidad de preparación continua para docentes se realiza a través de cursos de actualización que anteriormente se impartían los sábados o en vacaciones. Hoy, en las escuelas del Edo. de México (no tengo noticias de otros Estados), en el año escolar se ha logrado el diplomado mediante la suspensión de labores dos o más días casi cada semana. Los alumnos se quedan sin clases recibiendo en casa la “educación” de la TV.

Ya que es obvio que el combate al rezago escolar no es prioridad de las autoridades educativas,  tendríamos que asumirlo; si no lo hacemos es, en principio,  por la falta de preparación, ya que el nivel académico en las escuelas Normales va en declive constante. “Las Normales deberían transformarse en escuelas de turismo”, declara la líder del SNTE, y eso nos comprueba que para la SEP no es prioridad  mejorar el nivel académico de los maestros y, por ende, el de los alumnos.

Un tema coyuntural: el grupo parlamentario de cierto partido político solicitó a la SEP que haga público el padrón de maestros comisionados al SNTE, en el que según la Auditoría Superior de la Federación, 10,279 profesores están comisionados por la SEP para tareas sindicales, pero 5,145 de ellos realizan actividades no gremiales. El hecho de que la presidenta vitalicia del SNTE tenga un partido político hace suponer que se trata de inducir, desde esos puestos de poder, a votar en el sentido que a ella le convenga, dando a cambio algunos privilegios para quienes se apeguen a sus intenciones.

Lo anterior no exime al magisterio de la responsabilidad por el lamentable nivel educativo del país. Los maestros somos responsables de a) Permitir que nos impongan planes y programas para adaptar a las nuevas generaciones a las exigencias de las reglas que  la globalización impone, en lugar de promover en nuestros alumnos la formación de un pensamiento crítico. b) De aceptar migajas a cambio de seguir al pie de la letra los lineamientos que en forma vertical nos imponen las autoridades  c) De no tener conciencia de clase porque nuestra cultura política es la que nos imponen, sin pensar que son los asalariados quienes nos pagan, y a quienes  traicionamos cuando omitimos hacer lo que nos corresponde. d) De ser reiterativos en estrategias desgastantes que conducen al menosprecio de la sociedad por nuestra labor, sin considerar alternativas que nos acerquen más a los que pagan nuestros servicios, y f) De no dar importancia a la preparación académica y política que es indispensable en nuestro trabajo.

Carezco de muchos detalles acerca del pobre estado de nuestra educación pública.  Otros colegas, con base en su propia experiencia, podrían enriquecer estos apuntes. Finalmente, creo que debemos empezar a adquirir conciencia social y asumir nuestra responsabilidad como educadores, o la sociedad seguirá criticando nuestro fracaso educativo, del cual somos parte integrante.  El hecho de persistir en nuestra propia ignorancia nos convierte en cómplices. Sin más. ¿No le parece?

Y yo pregunto, mis valedores: ¿con los gobiernos del Verbo Encarnado México ha avanzado de manera inédita? (¿Sí?)

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