Estas ruinas que ves

Son las ruinas de unas siglas que en tiempos mejores ensayaron la izquierda en México y fueron la esperanza de tantos que por falta de conciencia histórica continúan delegando en mafias politiqueras como las que integran la partidocracia en el país. Hoy, por si algo faltase para echar abajo la escenografía (cartón y engrudo) de eso que hasta la invasión de los chuchos fue el Partido de la Revolución Democrática, jóvenes universitarios, Ayotzinapa en la mente, escupen en la cara de esos chuchos:

“¡Asesinos! ¡Asesinos!”

Y talamanteros, además. ¿Qué tanto hace la cúpula del PRD en la Secretaría de Gobernación? Ya  parece su segunda casa.

Tal fue hace meses la ironía del matutino ante los Chuchos de “nueva izquierda”, colaboracionistas del Sistema de poder del que forman parte y al que ejecutan el trabajo sucio.  Y cómo pudiera ser de otro modo, si entre los chuchos tal mercado de compra-venta y alquiler de conciencias viene desde los 70s, cuando Echeverría cooptó a tales mercachifles para con ellos desmantelar desde dentro el Comunista Mexicano, donde militaba la verdadera izquierda en este país. Chuchos.

La cooptación hoy se repite con el maiceo de mafiosos de la falsa izquierda como continuación de la guerra sucia de los 70s que se trama  frente a nuestros ojos por más que nosotros, por nuestra carencia de cultura política e indiferencia ante la historia, le damos poca importancia, si no es que nos pasa inadvertida, sin más. La historia:

Una vez perpetrada la masacre del 2 de octubre del 68 el ya entonces presidente Echeverría se propuso ocultar ante los ojos de las masas sociales los logros alcanzados por la vertiente popular-estudiantil del movimiento, para lo cual  inició la maniobra de borrar, diluir o distorsionar de la conciencia colectiva la memoria histórica y desmantelar a las fuerzas de oposición. Pero ocurría que el PRI-Gobierno carecía de la más mínima  credibilidad ante las masas sociales. LEA, entonces, acudió a dirigentes del Comunista Mexicano como Heberto Castillo,  Arturo Martínez Nateras, Arnoldo Martínez Verdugo, Gilberto Rincón Gallardo y algunos más de los cupulares del 68 con gran ascendencia sobre las masas y confinados en cárceles del país.  Por medio de enlaces diversos les ofreció plata o plomo, y ante tal disyuntiva los dirigentes honestos fueron destruidos: muerte, prisión, desaparición; pero muchos más se dejaron cooptar. LEA les prometió, apoyado por intelectuales orgánicos de la talla de  Fernando Benítez, Carlos Fuentes, Octavio Paz,  y otros más, la “apertura democrática”. Y ya.

El chucho Ortega procede del Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional,  cuyo gerente Talamantes queda en la picaresca política como el estereotipo del mercachifle de la compra-venta de conciencias que al socaire del partido alquila sus servicios al mejor postor. Esto que ocurre hoy con los colaboracionistas de Peña (Tlatlaya e Iguala) ya se prefiguraba en la Convención Nacionalfrancesa de 1792. El grupo de los jacobinos, reducido, intentaban hacer realidad los postulados revolucionarios, pero se imponía y oponía la corriente de los tibios girondinos, numerosa, y más allá de convicciones personales o los principios estipulados en su declaración de principios y programas de acción, los delegados conocidos como La llanura o El pantano se añadían al partido más fuerte en la coyuntura política, y a esto quería yo llegar. Mis valedores: ¿identifican a los radicales, a los girondinos y al pantano de los chuchos dentro de la partidocracia?

(¿No?)

Un pensamiento en “Estas ruinas que ves

  1. Mientras, los gobernantes nos tengan en calidad de bueyes, nuestra situación no mejorará, solo seremos como las bestias de carga, la realidad de los años 70,s al igual que la situación actual le pasa inadvertida al 80% de la gente, incluyendo a burócratas del tercer nivel como: maestros y oficinistas que se supone estudian o leen, al parecer son como peses en el agua, no tienen conciencia del papel que deben jugar en el momento histórico que les toco vivir, ni del poder que tendríamos si nos organizáramos en pequeñas células, para recuperar los pequeños logros alcanzados por las revoluciones de 1917 y los de los 70,s, ahora ya perdidos. Hablé con un líder de tercer nivel de la Compañía de luz y fuerza del centro y al preguntarle, ¿Cuáles han sido los logros alcanzados en los más de cuatro años de lucha?, no pudo contestar. Al hablarle de la organización celular y a la posibilidad de aplicar un boicot dirigido a los productos que se anuncian en la tele, y visitando casa por casa y explicar a la gente el motivo de la lucha y objetivo del boicot, él lo propuso en la asamblea, y el líder del sindicato le contesto, que él no se hacia responsable de formas de lucha que no fueran autorizadas por él.

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