Del matrimonio homosexual

El matrimonio entre personas del mismo sexo, mis valedores, tema de requemante actualidad. Según la nota fechada el pasado jueves en Costa Rica, cierta decisión parlamentaria atribuida a engaños, un error accidental y al desconocimiento de documentos en debate, legitima las uniones de personas del mismo sexo, con limitaciones. “Un avance, de todas maneras, reconoce una diputada lesbiana”.

Nuestro país, por fortuna, contra dogmas, prejuicios y perjuicios, es el primero en Iberoamérica que quiebra un tema tabú para ciertas doctrinas religiosas, cuando ya en el 2005, en el Reino Unido, tras 10 años de noviazgo un tal cantante Elton Johon se casó con su novio mientras El Vaticano hacía público un documento que condenaba la legalización del matrimonio homosexual: “Intentamos iluminar a los políticos católicos y darles líneas de conducta coherentes con la conciencia cristiana”. Y en el pasado gobierno de Bush, perro de guerra, un Scott Mc Clellan, funcionario de la Casa Blanca:

– El matrimonio es una institución sagrada entre un hombre y una mujer. No transigiremos en la cuestión del matrimonio entre homosexuales.

Mientras tanto en Ottawa, Canadá, escribe Francisco G. Escobedo, mexicano: Hoy en este país existe la probabilidad que se nos confiera el matrimonio a los homosexuales, yo creo que se nos da pues es ya una institución que está en franca decadencia, que pierde importancia, al menos en los países boreales debido a que, cada vez es menor el número de la gente que se casa y, por contrapartida, cada vez es mayor el número de las parejas que se unen en concubinato o amasiato.

Son ya algunos milenios que las religiones monoteístas, milenarista y mesiánicas, nos condenan y tildan de anormales y enfermos; por ello se nos odia y se nos persigue; el origen de este odio llamado homofobia son mitos, ideas y creencias de las religiones monoteístas, milenaristas y mesiánicas, las que finalmente no tienen base científica alguna, pero que el ochenta por cien de las culturas del mundo validan como genuinas y verdaderas.

Y que cuando en junio de 2003 Quebec perdió uno de sus grandes pensadores, Pierre Bourgault, homosexual, se le rindió un conmovedor homenaje donde tres ex-primer ministros y el actual, así como diputados, ministros e intelectuales, lo despidieron en la neogótica Basílica de Nuestra Señora. El dramaturgo y poeta  era ateo. Un egregio homenaje en un majestuoso templo a un político homosexual. Desde el año de 2003 el Parlamento Provincial de Quebec decretó que cada 4 de junio será el Día Nacional de Lucha Contra la Homofobia.

Pero, ya en este México cierta Fundación Vida y Valores:

– Pretender que la actividad homosexual y sus consecuencias sean legalizadas, cuando por sí mismas constituyen una perversión moral, violenta el principio de justicia. Nadie tiene legitimidad alguna para pretender la protección jurídica a comportamientos inmorales e irracionales. El homosexualismo no es fuente de derecho. (¡!)

En un matutino de hace algún tiempo: “Grupo católico dice que cura la homosexualidad. Cinco mil gays y lesbianas toman terapias en una asociación que ofrece clases de masculinidad y feminidad”.

Lo afirman científicos: Los gays nacen, no se hacen. Desde las evidencias de la ciencia y la sexología modernas, la homosexualidad ya  no es considerada como patología, sino como una orientación sexual. No debe negárseles la posibilidad de formar una familia o adoptar hijos, como a cualquier heterosexual.

Contra prejuicios, perjuicios y dogmas. (Espléndido.)

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