Pero aquellos cayeron a la cárcel

PEMEX, ¿privatización encubierta? Su presente corrupto, con Romero Deschamps y familia, lo conocemos bien. Su pasado produjo casi tanta corrupción como hoy día, pero con una diferencia fundamental: que yo vi a La Quina y a Chava Barragán en la cárcel. ¿Y Deschamps? ¿Qué dice Peña al respecto? Por matizar la zozobra que más allá de gobierno y empresarios provoca la privatización solapada de PEMEX, aquí los tufos de un pasado corrupto,  pintoresco y floklórico:

Dic., 1979. Treinta guardaespaldas protegían a «La Quina» cuando éste llegaba a la sede de la CTM. «¿Por qué tantos pistoleros? – Son sólo ayudantes, y  andan conmigo porque nunca falta un pinche loco. –  ¿Teme a sus enemigos políticos?, el reportero. – Cuáles enemigos. Lo que temo es que la gente me aplaste en las aglomeraciones al saludarme. – ¿Muchos enemigos políticos? – Poquitos, pero hasta en el gobierno hay gente que me tiene envida porque no pueden aceptar que un líder obrero, que empezó vendiendo chicles y boleando chanclas, les ponga el ejemplo de honradez en el trabajo y la forma de sacar adelante nuestra Revolución Mexicana. – ¿Su ideología, señor? – Yo qué sé de ideologías. Yo sé de postulados, los de mi partido, el PRI».

En 1982 el lider «Chava» Barragán:

– ¡El gremio petrolero revolucionario reitera su apoyo al señor López Portillo! ¡Porque a usted, señor Presidente, lo queremos con todos los defectos que tenga o le inventen. Para nosotros siempre será usted un Presidente super y archi-valuado!

Sept., 1982. En el escándalo que produjo López Portillo con la estatización de la banca, el reportero a  «Chava»  Barragán:

– ¿Tiene alguna opinión? – Sí, se ha nacionalizado la banca, y qué bueno. Con la nacionalización de la banca que decretó nuestro presidente ahora más que nunca nuestros fondos sindicales están seguros, ¡porque están en manos de la patria!

– Se dice que usted es un sacadólares.

– Cuál sacadólares. Vivo a nivel del más humilde trabajador.

– ¿Y sus fotos en las Cataratas del Niágara?

– Derecho de viaje. En mi sindicato ninguna cláusula prohíbe viajar.

Agosto, 1985. El sindicato petrolero cumplía 50 años de vida en el chapopote. Prepotente, agresivo contra el entonces dirigente de PEMEX Mario Ramón Beteta clamó en el consabido discurso  Emérito Rodríguez, dirigente de la sección 30 del sindicato petrolero:

– ¡Ayer se dijo: a colgar gachupines! ¡Hoy podemos decir: a sacar pitufos de  PEMEX! ¡Porque la unidad del Sindicato se agiganta ante la crisis! ¡Que la tenacidad se crezca ante la adversidad! ¡Que la capacidad y no la terquedad norme nuestras acciones! ¡Que la sencillez y no el orgullo nos ilustren para que nuestro país no pierda su independencia jurídica, pues la económica ya casi la perdimos!

Julio de 1983. Como el «líder moral» de los petroleros convalecía de reciente operación quirúrgica en las cuerdas vocales, en el festejo petrolero se escuchó una cinta magnetofónica grabada antes de la operación. Decía, entre otros conceptos, la cinta:

«Y cuando te sientas solo, petrolero, cuando te sientas completamente solo, canta, recita, siembra, trabaja, vive, pero por encima de todo… ¡sigue tenaz… y volverás a triunfar!»

Esa misma voz, una vez que el líder petrolero hubo recuperado su salud:

«Compañeros! ¡Aun después de muerto aquí su amigo Joaquín seguirá sembrando unidad, lucha, dignidad, autonomía, alimentos, cariño y… ¡amor! Sobre todo amor, mucho amor, aun después de muerto!»

Pero visitaron la cárcel. ¿Y Romero Deschamps, señor Peña? (Ah, México.)

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