Trigarante

Iturbide, Guerrero, Plan de Iguala y un lienzo que el 24 de febrero de 1821 cortaría de tajo dos épocas en la historia del país: el colonialismo de la Nueva España y la independencia México. Ese paño, en manos del sastre José Magdaleno Ocampo, iba a nacer bandera nacional con sus tres franjas diagonales y otros tantos colores simbólicos: blanco el de arriba, verde la siguiente, y rojo al final. Meses más tarde, un 27 de septiembre, el México independiente izó a toda asta su flamante lábaro tricolor. Hoy día al referirse a los símbolos patrios, lo afirma el sociólogo y antropólogo Roger Bartra:

Exaltar los símbolos es prestigio de guerra. Dondequiera que hay una guerra potencial o en curso, los símbolos son fundamentales. Donde existe una democracia, la importancia de los símbolos patrios decrece y empiezan a tener importancia otra clase de símbolos. Que México recurra tanto a la simbología patriótica es una mala señal.

El significado de los tres colores de nuestra bandera nacional:

El verde se nos quedó como símbolo de independencia, el rojo, de unidad, y de religión (católica) el blanco. Mis valedores: hoy, a 190 años de distancia del nacimiento del lienzo de los tres colores; hoy, digo, con un país gobernado por mediocres proyanquis adictos a  Washington, ¿cuánto de independencia resta al país? Después de un proceso electoral traumático como fue el del 2006, que mantiene divididas  y en crispación a las masas sociales, ¿unión popular? En cuanto al  blanco de la bandera, los actuales beatos del Verbo Encarnado han diluido tanto la religión como el Estado laico porque convirtieron el púlpito en una tribuna politiquera que apoya no a la grey católica sino los intereses de un Sistema de poder del que forman parte. A propósito:

¿Son esos colores los que más nos cuadran por idiosincrasia y raíz, mito y leyenda, historia, tradición? Al teñir de verde, blanco y rojo la bandera de México, ¿conocería Iturbide ese episodio de la mitología indígena y los colores que ahí se citan y que tal vez debieran haberse tomado en cuenta a la hora de confeccionar la bandera? Aquí, en lenguaje de Castilla,  el nacimiento de  nuestra raíz indígena:

“Por la noche, en sueños, el dios les dijo: Recordad que mandé matar a Cópil, y os mandé sacarle el corazón y arrojarlo en esta laguna. Sabed que el corazón cayó en una roca, y del corazón brotó el nopal. Es tan grande y hermoso que en él mora un águila (…) A ese lugar le nombro Tenochtitlan”.

“Ya van juntos Axolohua y Cuauhcóhuatl y encuentran el nopal salvaje. En él estaba erguida un águila. Dice Cuauhtóhuatl: el agua es  cual tinta azul. Entonces Axolohua y él se sumergieron. Este regresa y dice a sus hermanos: allá quedó muerto Axolohua.

Pero al día siguiente fue saliendo Axolohua y fue a decir a todos  sus hermanos: El dios Tláhuac me llamó para decirme: Ya que mi Señor Huitzilopochtli ha llegado hasta acá, aquí será su casa, aquí será amado, y juntos viviremos en esta tierra.

“Ya van a ver el nopal salvaje y hallan la fuente del día anterior. Y vieron que el agua que el día anterior era clara, ahora brotaba muy bermeja, tan roja como sangre, y se dividía en dos arroyos, y del segundo salía el agua azul. Y entonces vieron el nopal. El águila estaba con las alas extendidas hacia los rayos del sol (…) Cuando le vieron, rindieron la cabeza como ante cosa divina, y el águila también se inclinaba ante ellos, y comenzaron a llorar de alegría, dieron gracias a su dios”. México.  (La festividad,  mañana.)

 

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