Animal de promesas

Por otra parte, si se acepta un concepto evolucionista y se cree, en consecuencia, que el nombre cambia constantemente, ¿qué queda como contenido de la supuesta «naturaleza» o «esencia» del nombre? Tampoco resuelven este dilema las «diferencias» del hombre como animal político (Aristóteles), que produce con previsión y con imaginación (Marx), o animal que puede hacer promesas (Nietzsche). Erich From.

Animal político y animal que puede hacer promesas sin nunca cumplirlas, mis valedores. A propósito del proceso electoral del domingo pasado, del cual aún no conozco a cabalidad la respuesta de los votantes, aquí reproduzco algunos conceptos que entresaco del documento que acabo de recibir por parte de la Comisión de Ética del Partido de la Revolución Democrática, por el que me vengo a enterar de que la maniobra del voto en blanco, voto nulo, con el que el animal político manifiesta su rechazo al desencanto, a la decepción de las masas ante los reiterados embustes del animal que hace promesas, no es, ni con mucho, una decisión original puesta en práctica apenas el domingo pasado. A penas.

Nada nuevo esto del voto en blanco, porque ya en diferentes países ha servido para protestar contra el «animal que hace promesas». En España, por ejemplo, y para el presidente de la República Valenciana, es muy importante la presencia de los partidos republicanos soberanistas de Europa porque «no existe nadie para defender Aragón, Valencia y Cataluña en Europa«. Por este motivo la RSE considera que el voto nulo es el único que garantiza la presencia de los partidos republicanos en el viejo continente, ya que el voto en blanco, la abstención o el voto a otros partidos «no ofrecen garantías para ser la voz en Europa«.

Como se ve en estos ejemplos, tanto las lagunas legislativas como la crisis en el sistema de partidos son las causas de que surjan movimientos a favor del voto nulo. «Un partido de centro-izquierda (pienso, mis valedores, en expresiones del maestro Sánchez Vázquez: cómo se pudiera ser partido de centro; se está con el explotado o con el explotador. Sin más. En fin, sigo.); un partido de centroizquierda como el PRD debe atender a su vocación popular y no darle la espalda a un fenómeno que está manifestando un síntoma inequívoco de descontento social».

El documento cita, a propósito, el artículo 35 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: «Los individuos podrán votar y ser votados», cuando en la práctica sólo se puede ser candidato a través de un partido político. Entonces legislar a favor de las candidaturas independientes no es inviable. «En cuanto al voto, nuestro marco jurídico constitucional se le señala como una prerrogativa del ciu­dadano y al propio tiempo una obligación, que trae aparejada, en caso de incumplimiento, la suspensión de derechos y prerrogativas. Esto jamás ha sido reglamentado porque las autoridades electorales han dicho que no desean ejercer presión y de una u otra forma suprimir o reprimir la libertad de expresión y de pensamiento. Sin embargo vale hacer hincapié en que a quienes se dirige la sanción es a los abstencionistas, que son localizables, y no a los anuladores del voto, porque éste es secreto». Por lo tanto…

Se ha considerado no reglamentar las sanciones a los abstencionistas, porque tendría efectos contraproducentes que abonarían, en última instancia, el voto nulo, al obligar al ciudadano abstencionista a concurrir a las urnas. Así, convertiríamos a los abstencionistas en anuladores.

Por otra parte, y de conformidad con el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, el voto nulo sí se cuenta, y en ningún caso se sumarán los votos nulos a las boletas sobrantes que fueron inutilizadas. El Consejo Distrital, por otra parte, deberá realizar de nuevo cómputo y escrutinio cuando el número de votos nulos sea mayor a la diferencia entre los candidatos ubicados en el primero y segundo lugares en votación, con lo cual se demuestra que el voto nulo sí tiene efectos jurídicos muy concretos.

Hasta aquí, mis valedores, opiniones diversas que manifiesta la Comisión de Ética, y que firman los licenciados Carlos César Cárdenas Márquez, presidente, y Mayahuel Mojarro, miembro de la citada Comisión. Y por hoy…

(Es cuánto.)

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