El cinescopio, mis valedores. Todavía satisfecho por esa reforma electoral ya aprobada por ambas cámaras legislativas, pero temeroso por la suerte que vaya a correr con unos congresos locales manipulados por la treintena de gobernadores con pujos presidenciales, me di a recorrer el borbollón de comentarios en contra y a favor que en la prensa escrita provoca la reforma de marras. Sólidos los argumentos a favor, los contrarios exhiben la consistencia de los urdidos por la señora Chapoy y Ferriz de Con. En busca de más referencias al tema acudí a mi archivo y hurgué en los diarios de fecha atrasada Nada Ya me daba por vencido cuando en eso, de repente..
Ahí, en el matutino, el articulista que se desbarata en odas (no odas, loas) al cinescopio. ¡A Televisa! ¡Aquella!, la que fue del Jacobo servil, incondicional del gobernante en turno! Yo los prevengo, mis valedores: según vayan leyendo traten de resistir la náusea al calcular el poder de cooptación del que fue y amenaza volver a ser, según las decenas de gobernadores de la divisa tricolor que aspiran a la candidatura presidencial, el PRI-Gobierno. ¿O habrá entre ustedes alguno que salga de acuerdo con el lambiscón que así quema copal en el altar, el cinescopio, de Televisa? Con esas sintaxis, sus reflexiones:
«Observo con cierta extrañeza no exenta de curiosidad cómo algunos colegas arremeten despiadadamente contra la empresa Televisa. Hombre de cierta edad con años en estos menesteres del periodismo he estudiado, leído y releído las críticas y, por más vueltas no hallo un fundamento real que justifique tantas culpas como se le atribuye a esta noble empresa El firmante lleva decenas de años viendo televisión y ha captado cómo, este modelo, sí, he dicho modelo, de empresa, ha ido escalando puestos ejemplificando con una línea que roza la perfección una organización excelente, un indudable acierto en la selección de sus participantes y sensata disciplina, madre de los éxitos en cualquier entidad que se precie de competente y seria
Con el impactante nacimiento de Eco un maratónico programa, concienzudamente estudiado, magníficamente distribuido y fielmente desarrollado que impactó al mundo (…) el conjunto de esta empresa (…) ha merecido el calificativo de sobresaliente. Es más, ha supuesto para México un orgullo que cualquier mente sensata ha de conocer como tal. Estos intelectualoides deben saber que una inmensa mayoría del pueblo mexicano está formado por gente sin gran preparación cuyo solaz esparcimiento degustan con algo que entiendan y nada mejor para ello que esas telenovelas con variedad de temas para todos los gustos que promueven su deleite. Además, estas telenovelas algunas, son verdaderas obras de arte que aun en contra de recalcitrantes opositores han mantenido su categoría de estupendas. Esto tantas veces confirmado por intelectuales de verdad y gente de refinado gusto que, separando un tiempo del que dedican a Beethoven y Shakespeare, se recrean extasiados en la pequeña pantalla, apreciando complacidos la insuperable actuación de una María Rubio. ¿Verdad que sí? ¿Se debe seguir criticando a una empresa que ha contribuido tan directamente al engrandecimiento e su patria? Sí, dicho así, de su patria Hay muchas formas de hacer patria al margen de cuanto supone alardes malabaristas de demagogia Hagamos un recuento y seamos honestos. Agradezcamos sin pleitesías y sin actos de sometimiento los favores que nos ayudan a todos. Hoy, Televisa es causante a través de su comunicación que el glorioso nombre de México, timbre de orgullo para todos los que vivimos en este país, suene en todo el continente de América, parte de Europa y Norte de África. Más o menos en todo el mundo. No es mala consecución, ¿verdad? Con información veraz y valiente…
Una información auténtica y fielmente descriptiva las programaciones informativas han cubierto siempre los deseos del teleespectador (…) Eso se llama ambición empresarial, cualidad legítima que ennoblece al que la practica y beneficia a sus colaboradores y al ingente de lectores visuales que se recrean con sus enseñanzas, esa creatividad ha dado últimamente como resultado, Eco. ¡Casi na! Pronunciado en andaluz. Y al frente de Eco designaron a un monstruo de reconocimiento mundial don Jacobo Zabludovsky. Otra vez ¡Casi na! Y ya han a parecido los que le encuentran defectos a Eco. Cómo no. El protagonismo y la notoriedad brotan como los cangrejos en las playas al calor del sol; nada más que este sol que alumbra a Televisa calienta y permanece para hacer verano duradero en todo lo que pretende el simpar (sic) consorcio. Nuestra felicitación, ¿a quién? A los vértices centrales de Televisa, señores Alemán y Azcárraga o, Azcárraga y Alemán, y sugerirles seguir por el sendero marcado sin rebajar un ápice en el entusiasmo y la norma de trabajo que, heredaron de sus mentores, figuras ilustres que han dejado envidiable estela como muestra imitativa de un brillante hacer para el bien de nuestra nación». (¡Agh.!)