Fenomenología del relajo

Y hablando del tema, mis valedores: ¿se conoce el mexicano?, pregunté a ustedes ayer. Yo mismo, para entenderme y entender mi mundo, me he puesto a estudiar algunas de las tesis que se refieren al mexicano, desde el Samuel Ramos de El perfil del hombre y la cultura en México hasta los análisis que a su hora han publicado  Zea, Paz, Uranga , Santiago Ramírez y sobre todo Jorge Portilla, que en su Fenomenología del relajo asegura que el tal se debe comprender “como una burla colectiva», y que «el mexicano emplea el relajo para liberarse de todo valor externo y de toda tensión interna». Como ejemplo, el estudioso analiza dichos y acciones del cómico de la gabardina,  porque  «el relajo adopta actitudes cantinflescas”.
Cantinflas, uno de los mejores estudiosos del ser nacional, el cómico que trazó el retrato hablado de nuestra forma de expresión verbal. Me referí ayer a ejemplos en los rubros político y “religioso”, y transcribí el trabalenguas que tartajeó un Luis Garza, entonces Vicario Gral. de los Legionarios de Cristo, que a raíz del escándalo Maciel se dirigió a  cierto grupo de consagradas:
– No le guarden rencor al fundador de nuestra orden religiosa.
Yo nunca antes había visto fundirse en un solo individuo a Tartufo y Cantinflas. Del personaje de Moliere este reverendo exhibe el cinismo, la hipocresía y la falsedad; de Cantinflas, el lenguaje vacío y enrevesado. La requemante pregunta del reportero:
– ¿Paidófilo Maciel? ¿Desfloró criaturas, niñas y niños?
La respuesta de Garza:
– Los visitadores nos informaron que teníamos una irregularidad en la formación porque le daba mucha importancia a mantener el celo que teníamos  haciendo apostolado fuera de los seminarios. Eso lo tenemos que corregir.
– ¿Pero Maciel desfloró criaturas, niñas y niños?
Ahí el cinismo y la hipocresía que se disfrazan con el lenguaje vacío y enrevesado de Cantinflas.
–  Repito: ¿paidófilo Maciel? ¿Desfloró criaturas, niñas y niños?
Contestó Garza: “Los visitadores nos informaron que teníamos una irregularidad en la formación porque le daba mucha importancia a mantener el celo que teníamos  haciendo apostolado fuera de los seminarios. Eso lo tenemos que corregir. Se nos pide que uno no puede constreñir la conciencia de una persona en ningún caso, obligarla   a decir algo que no quiere decir”.
– Las abominaciones del padre Maciel: ¿drogado o en su juicio?
Así contestó el director de legionarios: «Se hará un análisis a fondo para revisar las construcciones, pero la revisión no va a ser radical, porque en lo referente a la espiritualidad no hay inspiraciones nuevas, muchos de nuestros textos hacen referencia a los documentos de la Santa Sede y del Concilio Vaticano. Hay que ir adelante, tenemos que entender que Dios habla a través de las autoridades para tomar el camino. Esto es fundamental para construir el futuro, no sólo se trata de aceptar y recibir”.
– Marcial Maciel, ¿a la cama con adultas?
– Tengo que tener un director espiritual para tratar todo, pero que no tenga comunicación de mis cosas en ningún campo. Que los directores del centro no llamen a los espirituales para que se confiesen los súbditos, es más difícil  crear una cultura diferente a quienes y tienen años haciéndolo. Tampoco deben hacerse aplicaciones ni interpretaciones.
¡Cantinflas y Tartufo, sublimados!
Por cuanto al turno de aquel Alvaro Corcuera, que encabezara hasta hace unos días la congregación de los Legionarios de Cristo (¡De Cristo, Dios!), su caso vendrá después. (Vale.)

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