Bien a bien, mis valedores, yo no calculaba lo que para algunos representa sentar sus reales en el sillón del águila, ni los desfiguras que para alcanzar ese sueño imposible está dispuesto a «perpetrar» un individuo hasta ayer prudente en su mediocridad, como el yunquero Felipe Calderón, aspirante a Los Pinos al que me permito enviar el siguiente mensaje. Señor Fe-Cal:
Asà que ahora recurre usted al esférico, al calcetinazo y al autogol. De veras que, por lo visto, actúa a lo desesperado y con una irrefrenable compulsión de no quedarse muy rezagado de Patricia Mercado y Campa Cifrián tras de un ideal para usted cada vez más lejano a pesar de las toneladas de propaganda que expele desde los medios de condicionamiento de masas y esa descarada, interesada ayuda de Fox, quien busca a lo compulsivo que usted le cubra los lomos, y los de los Bribies-ca y Sahagún. Ahora, a lo desesperado, recurre usted a la mojiganga de disfrazarse con camiseta, botines y pantalón corto para habilitarse de futbolista. ¿Pues de cuándo a acá, señor? ¿Y si ni con esas, a qué otro artificio igualmente grotesco va usted a acudir..?
Del tema se hablaba en la tertulia de anoche, y entre burletas, ironÃas y sarcasmos, los contertulios formularon algunas preguntas que considero interesante hacerle llegar. Aquà van:
Que usted jugó de principio a fin, los dos tiempos. Mala señal. Su antecesor,
neo-panista como usted mismo, sigue jugando a que juega de presidente, y nosotros tronándonoslas de los puros nervios (las manos), con los ojos clavados en el cronómetro: a qué horas desaloja Los Pinos y se recluye, según quien sea el sucesor, ya en el rancho de San Cristóbal o ya en el penal de La Palma. Señor Calderón:
Asà que su equipo goleó al de la prensa. Como en los tiempos del PRI-Gobierno. ¿O ya olvidó aquellos golazos que el cascorvo Salinas anotaba en la porterÃa del guardameta nacional? ‘Tase por la oficina de Justo Ceja», decÃa después a los complacientes. Y aquellos fajos, según el tamaño de la goliza…
¿Asà va a jugar los seis años si llega a Los Pinos, digo, es un decir, y toco madera? ¿Va a jugar al puro patadón, al calcetinazo y al autogol? ¿Va usted a robar balones, como todos sus antecesores, si exceptuamos las honrosas excepciones? ¿Va a andar, según veo en las fotos, dándose barrigazos en una alucinante feria de errores, como ahora mismo Fox..?
Que del juego salió sudoroso y jadeante. No se preocupe; de llegar a Los Pinos, los que andaremos jadeantes y sudorosos vamos a ser 103 millones, tanto los que le den el «voto útil» como las minorÃas que habremos de padecer, como con Fox, los resultados de la manipulación de masas. Y algo más: que usted salió raspado de las rodillas. ¿De dónde saldremos raspados los mexicanos, después de que Fox nos ha raspado hasta las criadillas, descriadas por culpa suya? ¿Y qué tal si a usted, también a usted, le da por levantar en vilo a su ‘TrÃmera Dama», y al esfuerzo se le cuatrapea la cervical, cuando no el mismÃsimo cóccix? Ya me imagino, señor Calderón: para el dolor de rabadilla, conciencia y sistema nervioso, pastillas, y a prolongar la historia…
Su estilo de juego, señor: ¿será fino, técnico, o de la patada como su antecesor, con todo y banquito, carga de hombro y empellón? ¿En cancha de pasto sintético se siente bien? ¿Pasto inglés? ¿Pasto gringo, del de La Casa Blanca, como ahora Fox? Aunque, señor, según comentaba el Siquiri, usted no pasa de ser lodero, cuando no vil jugador de cascarita o de fútbolito de salón…
Si el partido de hace dÃas (de acedÃas) se prolonga hasta Los Pinos, toco madera, ¿quién será el arbitro? ¿Abascal el cristero? ¿Y los abanderados? ¿Espino el de El Yunque, Marcial, legionario de Cristo? ¿Norberto Rivera de masajista? Porque Onésimo es brusco, tiene la mano pesada Manosea…
La sede de los encuentros, el Goloso de Santa Ã?rsula bendita: ¿qué dÃas para el clásico pasecito a la red y cuáles para esos rosarios, triduos y tedeums multitudinarios, con los que se intentase entrar al Libro de Records Guiness? Porristas, ¿contratarÃa? ¿Velasco Arzac, Serrano Limón,.. Cecilia Soto o Bustamante, el trinchón de la mafia de padres de familia? Antes de iniciar el encuentro, claro: encomendarse al opusdeÃsta beato José MarÃa Escriba…
Si el marcador empatado en el tiempo reglamentario, ¿piensa irse a tiempos extra? ¿Planea los tiros penales? ¿Gol de oro, muerte súbita, extrainnings? Nosotros (las masas, el paisanaje), ¿seguiremos jugando el papel de porra, de espectadores, de vil «perra brava»? De premio a nuestros chiquitibunes, ¿jaculatorias? Señor Calderón: ¿calcula usted que, con su equipo (su «gabinetazo») podremos mantenernos en la división de ascenso, o en picada a las canchas del llano? Señor: ¿seguiremos, como hasta hoy, jugando con el sol de frente, el marcador en contra y un arbitro vendido?
(Seguiré preguntándole)
Con el Fecalillo pasa lo mismo que con el entrenador de los «ratones verdes», Lavolpe, no cuaja, pero se mantiene por el favor del duopolio. Con tales individuos al frente, los buenos rsultados no se darán. Que en Alemania se vaya a ser el ridÃculo no es problema, pero en México jugamos 103 millones, que tal si ahora sà tomamos el balón. No hay que ser…