Inmutable y eterno: México

Ocurrió un 16 de septiembre de hace un par de años allá en La Habana, donde los cubanos festejaban las fiestas patrias de nuestro país. La escritora Celia Hart acudió al festejo y, lastimada por la política internacional de un presidente Fox que así zarandea la tradición diplomática del país y la roqueña hermandad de nuestros dos pueblos, alzó su voz a la mitad del coro, y dijo a propósito:

José Martí no se cansó de adorar a México, su segunda patria, la de Zapata, Villa, Juárez y Cárdenas. Hoy, ¿dónde está ese México libre y pasional que nos envuelve con su incontenible espíritu de combate? No, esta vez no está en Los Pinos. Está en el alma de mestizos. Porque México es un país de revolución. Pertenece a la élite de pueblos revolucionarios. Con Francia, Haití, Cuba, EU y otros pocos más. El actual gobierno mexicano le está extirpando el aire con un servilismo a los yankees que ofende los recuerdos sagrados de Don Benito y Don Lázaro.

De hoy en adelante México girará a la izquierda para no enderezarse jamás. Y que Moctezuma, Hidalgo, Don Benito, Madero, Zapata, Villa, los cadetes de Chapultepec, Don Lázaro, los invencibles estudiantes del 68 y tantos y tantos que no alcanzan las palabras, empiecen a gritar desde sus siglos y sus tumbas. América gritará junto a ellos.

La revolución mundial le debe a México su propia supervivencia. La consecuencia inigualable de Don Lázaro Cárdenas no sólo recuperó la vergüenza que parecía se perdía en México, sino que le abrió las puertas a León Trotsky cuando nadie tuvo el valor de hacerlo. En México se escribieron varios de los libros más importantes del mejor leninista, y desde allí se empezaron los intentos de retomar la Internacional. Allí yace el gran revolucionario ruso.

Ahora, ¿dónde está ese México libre y pasional que nos envuelve con su incontenible espíritu de combate? No, esta vez no está en Los Pinos. Está en el alma de mestizos. Desde siempre, los del Norte estuvieron confundidos con el gigante México que elevará su vuelo para la resurrección de América. Como cubana revolucionaria junto hoy las manos recordando la bandera del águila vencedora y agradezco a ese pueblo por contener al mejor amigo de José Martí. México dio espacio para la brillante carrera política de nuestro Julio Antonio Mella, que se integró a este país con fervor total y donde escribió sus más hermosos trabajos. Fue en México donde este baluarte del comunismo internacional dijo Muero por la revolución.

México recibió a Fidel cuando tenía que preparar la guerra necesaria, la última de ellas. Un mexicano bondadoso le vendió el yate Granma, creo que no cobra todavía su dinero a no ser los millones de besos de mis compatriotas. El yate Granma sólo podía salir de México. Y además en México he amado como no creo que lo vuelva a hacer.

Los sucesos recientes, las marchas multitudinarias me hacen olvidar el dolor de las actitudes del que por horror a la corrupción de sus partidos, sentó el pueblo mexicano en la silla presidencial. Parece que poco a poco ese pueblo, que es mi pueblo, comienza a exigir altura a sus gobernantes.

Y por ahí anda su alcalde que puede convertirse en un verdadero líder de América o en su defecto, el peor de los hombres. Su valentía, su compromiso y decoro decidirán a última instancia si merece o no participar con México en su porvenir.

Los últimos incidentes con Cuba, la ruptura de relaciones diplomáticas fue protagonizada por cualquier otro, pero nunca por un auténtico mexicano. Fox pondrá andar a caballo en su rancho millonario, podrá ponerse sombrero de ala ancha o podrá beber el inconfundible tequila, pero nunca será un mexicano. México no toleró ser colonia, no toleró emperadores europeos, no toleró a los dictadores. De igual manera México no tolerará el raquitismo gubernamental. ¡Esperad que los volcanes hablen! Una sola chispa de lava encenderá ese país y llenará de almas el temerario Zócalo. Y cuando ese día llegue América empezará a ser libre.

Pero México se renovará. No podrán vencer a sus mujeres hermosas, su música, su poesía donde parece que el machismo se sostiene por hombres de verdad, tan hombres que se quiebran ante una palabra de amor. Los murales de Diego donde parece que vuelve a nacer el mundo con esa inmensidad y la frágil Frida de pasión inconfundible. Esa leyenda de México no nos la van a robar. Pero para eso necesitamos gritar más, gritar el 15, el 16, el 17 y todos los días. El grito del padre Hidalgo ¡fue nuestro grito! ¡Viva la independencia revolucionaria de este México lindo y querido que todos los americanos estamos necesitando…!»
Cuba. México. (Mi país.)

2 opiniones en “Inmutable y eterno: México”

  1. PERO PARA QUE ESE GRITO SE DE SE REQUIERE DE EDUCACION Y NO NOS DAMOS CUENTA QUE EL SISTEMA NOS ESTA DESEDUCANDO DEBEMOS REGRESAR A EL LIBRO A INTERESARNOS POR LA VERDADERA POLITICA NO LA DE ESOS FARSANTES DE CORBATA, QUE EL SISTEMA EN EL PODER MANEJA A SU ANTOJO !MEXICANOS AL GRITO DE ESTUDIA¡

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