¿Sucesor de Calderón?

Que una vez concluido el reciente proceso electoral inicie yo la campaña rumbo a la sucesión presidencial, me sugiere el maestro.  ¿Ya, desde ahora, y con el candidato que fracasó en las pasadas elecciones? ¿Con ese..?
– Desde ahora y con ese. En la radio, en el diario, en su página de internet. ¿O no le preocupa un país desgarrado por un funcionario que no alcanza el nivel de político, menos el de estadista? ¿Que logre imponer otro igual no le preocupa? ¿No le espanta que pueda legar el sillón a algún otro beato del Verbo Encarnado tan inepto como él?  ¿Supone que el país pueda resistir otro espurio? ¿No ama usted a su patria, valedor?
Me sentí abrumado. “Pero maestro, es que ese ya tuvo su oportunidad y no pudo llegar al gobierno después de que tantos proclamaron su triunfo en las urnas. Haiga sido como haiga sido, él ya tuvo su oportunidad y la desaprovechó. Con la escandalera que armó después de las elecciones ha sido tachado de demagogo, vocinglero y protagónico.  ¿No se dio a robado? ¿Cuándo aceptó con varonía y  lealtad su derrota? ¿No anduvo soliviantando a los crédulos?”
(Tarde ventosa. Allá, en Dulces Nombres, la primera del rosario. En la avenida ráfagas de metralleta y sirenas enloquecidas como a punto de parir. Aquí, casi en secreto, Bach….)
– Perdóneme, pero yo no puedo promover a un candidato que  no sabe perder. ¿Pues no pregonó su victoria, no se proclamó víctima de una injusticia monumental, no  fue tachado de fracasado y de megalómano?”
Pero que el patriotismo, que el amor al país,  que si puedo imaginar otros seis años como los del actual. “Si no lo conociera pensaría que a usted  poco le importa dejar paso libre al copetón consentido del Gran Canal de las Estrellas y alcahuete de la corrupción lucrativa e impune de Arturo Montiel”.
Le aclaré que yo lo abomino tanto como al resto de sinverguenzas depredadores del Revolucionario Ins., pero que hacer propaganda al mesiánico perito en derrotas es muy distinto. “A un figurón hueco, vacío”.
– ¿Más vacío, hueco y figurón que el actual? ¿El derrotado en el pasado proceso electoral resultaría peor que éste?
(En el cielo, el estrépito de los helicópteros -artillados-. A ras de suelo, bombazos -de fragmentación-. A ras de piel, espeluznos. México.)
Pero, mis valedores, ¿hacerle propaganda (¡desde ahora!) a un hombre que no ha podido con uno que ya le tomó la medida como es  Marcelo Ebrard, por más que eo otro siga con  sus argumentos falaces, su egolatría desbordada, sus arranques protagónicos, sus desplantes populacheros y su aplastante mediocridad?
– De acuerdo, señor valedor, pero tan sólo contésteme: ¿cree usted que el candidato que según esto perdió en las pasadas elecciones va a ser un presidente de México más nefasto que el actual? ¿Supone que él va a ensangrentar el territorio y referirse con desdén a la “ridícula minoría” que le ha destruido el Estado, y como “daño colateral”, al millar de niños y mujeres que ha producido esa “guerra” de Calderón? Mi palabra le doy de que estoy convencido de que el controvertido perdedor de las pasadas elecciones no tomará copas de más, y si las toma no llegará a tomar medidas de gobierno tan nefastas y estrambóticas como las del actual. Y una última pregunta a modo de conclusión: ¿el candidato que le propongo será o no será mejor que el actual?
Mejor, por supuesto, pero caramba, mis valedores, ustedes, los que fueron convencidos por la TV para  ir a dárselo a Calderón, ¿ahora se lo darían a Rafael Acosta, Juanito? (¿Sí?)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *