No, y los maestros…

Es una lástima que en este país haya que echar madres para ver si asi las autoridades se deciden a actuar. (Rayuela, de La Jornada.)

¿Qué dicen sobre esto la historia y la realidad objetiva? Que tal aseveración es mentira, y que detrás del insulto y de la exigencia no hay fuerza ninguna contra el Sistema. Apenas ayer previne a todos ustedes respecto a esa trampa que un Estado opresivo y represivo tiende a las masas sociales con ánimo de mantenerlas domesticadas y en la mansedumbre, la pasividad y la dependencia. ¿La trampa? Cabe en un solo verbo, les dije: exigir. Cada vez que sientan el rigor de una medida gubernamental injusta o dañina para su economía familiar, exijan. ¿Que el Poder no les hace justicia? ¿Que se deprecia la capacidad adquisitiva del salario? ¿Que padecen desempleo, carestía, devaluaciones? La solución, en sus manos: exíjannos. No nos dejen de exigir. Es su derecho.

Bueno, sí, nosotros exigimos. Uno por uno o en muchedumbre exigimos. ¿Y? A modo de ejemplo que ilustrase la trampa del exigir me referí al caso del mega-rico que sufrió el secuestro de su hijo, al que los captores sacrificaron una vez que no fue cubierto cabalmente el precio fijado para el rescate. «Si no pueden, renuncien»,exigió el agraviado a las autoridades que de inmediato, histriónicas, redactaron un Acuerdo para la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, con 75 medidas de gobierno y se dieron un plazo de 100 días para cumplir. Los 100 días transcurrieron, ¿y? Para medir el candor «Cada mando debe evaluar su dimisión», afirma ahora el de la exigencia.

Aludí también al caso de otro individuo; dolido ante el plagio de su hija y la nulidad de las autoridades para aclarar el secuestro les estampo en el rostro conceptos de este calibre: «Ya pedí, ya supliqué, ya imploré, ya lloré, ¡ahora exijo! La propia autoridad nos ha dicho que no tenemos nada que nos lleve a encontrar a… (su hija.) ¿Esto es nada? Un hombre que trabajó cerca de dos años con mi familia, y que sabemos que sus hermanos son de una banda que ya ha hecho secuestros. ¿Eso es no tener nada? ¡Eso es no tener madre!»

Semejante reclamo, y sobre todo el tono empleado por el agraviado, han acaparado la atención de casi todos los medios de condicionamiento de masas, donde se alaba y pondera, además del valor civil, la táctica que utilizaron ambos agraviados: exigir a las autoridades correspondientes. Los dos exigieron justicia y resultados positivos para remediar su drama familiar. ¿Y? ¿Dio resultado la pura exigencia? ¿Qué contestan ustedes? ¿Tan aturdidos seremos que vamos a acatar la táctica del Sistema y exigir y seguir exigiendo? Lo afirma, por su parte, López Obrador:

– Sólo mediante presiones, movilizaciones y protesta en las calles se logrará que quienes usurpan la Presidencia., ¡volteen a ver al pueblo!

Volteen a verlo, válgame. Como si le implorásemos esa caridad. Y la «eficacia» de la protesta en la noticia de hace unos días: «Enviaré un telegrama a Calderón para exigirle que de inmediato suspenda la aplicación del aumento número 27 al precio de las gasolinas». ¿Y? Telegrama o no telegrama, ¿El de Los Pinos suspendió el susodicho aumento? ¿Que contestan ustedes..?

Y es que ahí está el engaño que nos forja el Estado por boca de sus voceros en el periodismo, que alaban, ponderan y sobrevaloran esa engañifa Así, mexicanos, exíjanle al gobierno que les solucione sus justas demandas. Así una y otra vez, en coro de porristas que exaltan esa forma estéril de lucha, vale decir: no asuman como ciudadanos su tarea histórica Ustedes, como niños o subditos que nos entregaron su libertad y de nosotros todo lo esperan porque los hemos condicionado tomarnos por sus aliados, sigan delegando en nosotros, y a ver cuánta fuerza hay detrás de todos ustedes, 106 millones de átomos que repiten el estribillo de marras.

Cuidado, mis valedores, mucho cuidado; nosotros acudir al ejercicio de pensar y al de la autocrítica La historia y la realidad objetiva muestran y demuestran que el exigir al Poder ningún resultado positivo aportará para nuestra causa, porque detrás de la exigencia no hay en las masas fuerza ninguna; no hay poder ciudadano. ¿Por qué, entonces, en los medios de condicionamiento de masas tanto se ensalza la táctica de la exigencia popular? Porque con ella de forma alguna menoscabamos los intereses políticos, económicos, financieros, etc., de una Super-estructura de la que los «medios» son parte fundamental.

Y contra el exigir de las masas, el antídoto:

«Ni los veo, ni los oigo, ni los siento».

Total. (Volveré al tema)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *